
También es cierto que no existe la fórmula exacta que pueda garantizar el éxito absoluto en el arte de flirtear y seducir pero la mejor carta de presentación es el actuar desde la autenticidad y la sinceridad con uno mismo, alejándose cada vez más de los preceptos ancestrales basados en una denominación de origen muy propia de nuestra sociedad: el macho ibérico. Quienes insistan en seguir por ese camino están condenados al fracaso con las mujeres ya que ellas están cada vez menos dispuestas a aceptar este esquema de relación y apuestan por una nueva generación de relaciones, estando mucho más deseosas de comunicarse con hombres que abandonen el citado modelo de actuación.
Ser uno mismo implica el compromiso de apostar en la mejora como individuo pues parece ser que los atributos más atractivos para las mujeres son aquellos que hacen referencia a la madurez emocional, a una personalidad atractiva orientada hacia la autocrítica y la superación personal, así como cierta capacidad de empatía y comprensión de sus sentimientos. En encuestas de opinión realizadas entre la población femenina, en relación al perfil psicológico que deben poseer los hombres para suscitar su interés, las mujeres destacan conceptos como: personalidad, sensibilidad, sinceridad y bondad, y se refieren poco a la intransigencia, rigidez o prepotencia. De este modo, el hombre no necesita hacer uso de estrategias de seducción apoyadas en estereotipos prefijados por una cultura sexista sino que debe dirigir sus esfuerzos para basar todas esas estrategias en opciones personales e individuales que lo definen como hombre altamente atractivo para las mujeres, haciendo uso de lo mejor de ellos mismos para poder seducirlas. De ahí que el nuevo arte de seducción se base en el esfuerzo diario de querer mejorar como individuos, tomando como referencia el trabajo que se realiza en la psicoterapia de superación personal, donde el individuo pone todo su empeño en convertirse en mejor persona para resultar mucho más atractiva para uno mismo y, en consecuencia, para los demás. Sirvan, a modo de ejemplo para los hombres que lean estas líneas, las siguientes directrices: revise, si es el caso, posibles atavismos machistas que dificulten el establecimiento de una relación igualitaria con las mujeres; tenga presente que hombres y mujeres no somos superiores e inferiores, sino seres complementarios; la mejor manera para resultar atractivo es mostrándose tal como uno es; desarrolle su sensibilidad sin miedo a perder su masculinidad; trabaje en la mejora como persona, desarrollando sus atributos y habilidades y corrigiendo sus defectos; relaciónese con las mujeres desde la autenticidad y sin fingimientos y recuerde que no hay nada con más poder de atracción que la energía positiva que desprende aquel que actúa desde la seguridad personal. Intente ser usted mismo y no permita que se cumpla lo que una vez dijo el poeta francés Paúl Gerlady según el cual Seducimos valiéndonos de mentiras y pretendemos ser amados por nosotros mismos. Apuesten desde el principio por esto último.
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Sònia Cervantes es psicóloga y terapeuta sexual y de pareja.








