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Un experto advierte de que el fracaso escolar puede ser un síntoma de hiperactividad
14.06.08 -

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Un experto advierte de que el fracaso escolar puede ser un síntoma de hiperactividad
DOCTOR. El neuropediatra Fernando Mulas. / L. P.
El Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica (Invanep) atiende unos 200 niños nuevos al año con trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), una patología que afecta a uno de cada 25 niños de entre 6 y 14 años en la Comunidad. Es el trastorno del neurodesarrollo mas frecuente en la práctica diaria y tiene una base neurobiológica y genética en la mayoría de los casos.

El TDAH se caracteriza por un patrón persistente de desatención, hiperactividad o impulsividad más frecuente y grave de lo normal.

Según explica el director del Invanep, el doctor Fernando Mulas, del total de niños remitidos al año con esta sospecha, en un 80% de los casos se confirma que sufren TDAH.

Mulas destaca además que es precisamente al final y al inicio del curso escolar cuando más demanda de estudios neurológicos reciben en la consulta. «Los padres acuden al especialista debido al mal rendimiento o al fracaso escolar experimentado por sus hijos».

Para Mulas, «el fracaso escolar es un síntoma muy significativo en la hiperactividad», ya que «el 70% de los niños con este trastorno tienen un mal rendimiento en el colegio». El doctor destaca que la mitad de las consultas que reciben a finales y principios del curso escolar corresponden a niños en los que predomina el déficit de atención.

«Son niños que no presentan conflictos en su conducta, pero sí problemas académicos», explica Mulas. «Son más pasivos, su relación social es limitada, se distraen muy fácilmente, parecen no escuchar y con frecuencia evitan el esfuerzo mental sostenido, se suelen etiquetar generalmente como vagos», añade el doctor. «Los padres deben saber que si su hijo ha tenido muy mal rendimiento en el colegio, puede sufrir este trastorno de la atención, sin que necesariamente sea un niño conflictivo», explica.

Los colegios deben derivar al niño al pediatra y de allí pasar al neuropediatra, que le recetará un tratamiento y una terapia psicopedagógica individualizada.
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