
LA ASIGNATURA
La orden, firmada ayer por el conseller de Educación, Alejandro Font de Mora, recoge todos los puntos del borrador previo, de los que el responsable de Educación ha ido informando a los periodistas desde hace meses.
Establece que su ámbito de aplicación serán los centros docentes sostenidos con fondos públicos de la Comunidad que imparten Educación Secundaria Obligatoria (ESO), mientras que los centros privados no concertados podrán acogerse a ella, previa autorización de la Conselleria.
La materia se organizará de dos formas diferentes, una opción A, que consistirá en el desarrollo del currículo de la materia por parte del profesor, y una opción B, consistente en la realización de un trabajo con un enfoque transversal de al menos una periodicidad trimestral acerca de contenidos de la materia que elegirán los padres.
Objeción dudosa
La opción B la cursará el alumnado «que pudiera plantear objeción de conciencia» a la materia Educación para la Ciudadanía y los derechos humanos. Es decir, que la orden no hace alusión directa a la existencia de un tercer grupo con los llamados objetores puros, aunque el conseller explicó hace un mes que estos estarán «atendidos» en los centros educativos, sin especificar cómo.
En ambas opciones, A y B, Educación para la Ciudadanía se impartirá en inglés, dentro del objetivo de la Conselleria de «avanzar hacia el plurilingüismo», gracias a las especiales características de la materia, que contiene una terminología «limitada y poco especializada, de fácil comprensión» por el alumnado. Añade que en los centros en los que la segunda lengua no sea el inglés, «la asignatura podrá ser impartida en otro idioma, previa autorización». Este punto ha sido duramente criticado por los sindicatos y por algunos padres, que consideran que los alumnos «no están capacitados para entender la asignatura en inglés» y que «no hay profesorado suficiente que tenga las titulaciones requeridas», es decir, la especialidad de Filosofía o la de Geografía e Historia y una titulación adecuada de inglés.
Ambas opciones se impartirán en el mismo horario lectivo, en condiciones de no discriminación horaria, y en distinto espacio físico. Es éste otro escollo apuntado por los directores de los centros educativos, que explican que «no hay espacio suficiente para dividir a los alumnos en dos grupos».
La orden señala que la inspección asesorará a la comunidad educativa, supervisará el proceso de implantación y aplicación de esta norma, y propondrá medidas que contribuyan a perfeccionarla.
También se indica que la Conselleria de Educación podrá dictar cuantas disposiciones sean precisas para la interpretación, aplicación y desarrollo de lo establecido.
La citada orden entra en vigor hoy, aunque su aplicación tendrá lugar en el próximo curso. Ello si la Conselleria de Educación consigue reunir a los profesores necesarios para impartirla tal y como la ha planteado.







