
Por esta razón, el estudio que se está llevando a cabo incluye también la evaluación de los padres. «Si el niño es prematuro, con muy bajo peso o ha nacido con un problema o con riesgo de padecerlo en el futuro, los padres se encuentran ante una situación inesperada, de desconcierto y desestabilizante», comentan.
El presidente de la Fundación, el doctor Fernando Vargas, agrega que a través de pruebas estadísticas también se demostrará que los padres atraviesan por un proceso de duelo. Unas fases que se compararán con las de las familias con bebés nacidos a término.
Para ello se les realizarán entrevistas a fin de recabar toda la información posible sobre el periodo previo, durante y posterior al embarazo, acogida al niño, situación socioeconómica y antecedentes médicos.
El objetivo es orientar a los padres de los prematuros sobre los primeros cuidados y necesidades del bebé, así como ofrecerles la posibilidad de que el niño reciba estimulación o fisioterapia para contribuir a su maduración «aprovechando la mayor plasticidad neuromotora y conductual de los primeros días de vida».
Según los especialistas de la Fundación, la información proporcionada y el asesoramiento a la familia disipa las dudas, preocupaciones e inquietudes sobre los riesgos del niño prematuro y facilita tanto sus cuidados como su acogida.









