Ocurrió a primera hora de la mañana, cuando aún no había despuntado el sol, en la partida de la Cañada del Fenollar. El grupo de asaltantes escogió para dar el golpe una instalación de la Caja Mediterráneo (CAM) relativamente aislada, lo que disminuía los riesgos de ser descubierto.
Los delincuentes se valieron de una pala excavadora para cargar la caja fuerte en un vehículo y desaparecer de la zona antes de que se presentasen las patrullas del Cuerpo Nacional de Policía. A los investigadores les llama la atención que la banda emplease un explosivo para acceder al cajero, puesto que con el vehículo pesado que presumiblemente manejaban no les habría hecho falta, según las fuentes consultadas.
Los integrantes de la Policía Científica se desplazaron hasta la oficina para llevar a cabo una concienzuda inspección ocular, cuyos resultados servirán para confirmar si, como parece, se empleó una sustancia explosiva, que, en cualquier caso, sería rudimentaria y de pequeña cantidad, según muestran los datos recopilados hasta el momento.
Al cierre de esta edición, no había trascendido aún la suma de dinero en metálico que había en el interior del cajero automático, que llevaba en funcionamiento sólo dos semanas y pesaba más de 600 kilos. Un operario que arreglaba los desperfectos, Rafael Fernández, relató ayer a Efe Televisión que los ladrones reventaron el cerrojo de seguridad con una explosión que fue escuchada por varios vecinos. El último robo de un cajero en la provincia se produjo hace menos de quince días en la costa de Orihuela.








