
Cuando nació, en 1908, se llamó Sociedad de Socorros Mutuos el Trabajo. Ejercía como una especie de previsora social que ofrecía desde asistencia médica a los trabajadores del pueblo enfermos hasta subsidios diversos en caso de bajas laborales. Así sucedió, combinando su vocación sociosanitaria con la cultural y recreativa, hasta que la nueva Ley General de Seguros, del año 1987, obligó a su disolución como tal y al cambio de nombre, lo que aprobó la asamblea general el 1 de enero del año 1989. El origen de la entidad está directamente relacionado con el movimiento obrero (gremio de carpinteros) en el epicentro de la segunda revolución industrial. Hoy en día, integra a personas de distintas edades y es santo y seña de la pluralidad cultural y social.
Hablar de El Trabajo es hablar de arte y letras, de ocio, de tapas y cañas, de baile. De vida. A día de hoy, cuenta con 1.265 asociados, de ahí que casi todas las familias jijonencas, con residencia estable o no en el municipio, se sientan identificadas con este santuario de la tertulia, del dominó y del julepe. También lo ha sido del billar y ping pong. Dispone de una preciosa biblioteca con un fondo bibliográfico de 8.000 ejemplares y ha acogido durante décadas al local de la banda de música local y a su escuela. Incluso cedió agua en tiempos de sequía al ser propietaria de una concesión de una de las principales fuentes. Sólo cerró tres lustros. Fue en pleno franquismo.








