
JORNADA DE HOY
De hecho, algunos asistentes al evento mostraron su extrañeza de que, por ejemplo, no se hubiera aprovechado para presentar los últimos avances en cuanto al control de la plaga, que afecta actualmente a muchos municipios de las comunidades autónomas de Valencia, Murcia y Andalucía.
Sea como fuere, la ponencia abordará la problemática actual de la comercialización de las palmáceas. Intervendrán cinco especialistas, de los que dos son ingenieros agrónomos y tres expertos en biología.
Ayer, la jefa del servicio de Inspección Fitosanitaria de la Conselleria de Agricultura, María del Pino Baraja, recordó que antes de la normativa de la UE de mayo del pasado año limitara la entrada de palmeras originarias de terceros países, y se habían puesto en marcha otros decretos con medidas para luchar contra la plaga del picudo rojo.
La primera fue el 18 de noviembre de 1996, mientras que en febrero del 2004 la Generalitat publicaba la orden sobre la entrada de la plaga en la Comunidad tras haber sido localizada en el municipio de Olocau. El 7 de noviembre del 2005, una nueva orden obligaba a aplicar dos tratamientos quincenales e incluso se retiraba el pasaporte fitosanitario a los viveristas que incumplieran la normativa.
Otra de las ponencias de ayer fue la dedicada los huertos de palmeras desde el planeamiento urbanístico. El jefe de la Sección Técnica de Edificios, Proyectos y Supervisión del Ayuntamiento de Elche, Julio Sagasta, hizo un recorrido por las diferentes normativas puestas en marcha desde el Consistorio ilicitano, en lo que fuela transformación de un espacio agrícola en zona verde. Destacó que el Plan General de 1986 se hizo un avance cualitativo para garantizar la supervivencia del palmeral y su conservación como parque, y que el de 1998 gestionó la cesión de los huertos mediante la delimitación de áreas de reparto en suelo urbanizable.
Símbolo
El congreso vivió ayer uno de sus momentos más emotivos, con la plantación de una palmera en el Parque Municipal, que recordará la celebración del mismo. Se trata de una iniciativa que se lleva a cabo en todas las sedes que han acogido el evento.
Tras la lectura de un manifiesto recordando la importancia de la palmera, un camión-grúa depositó el ejemplar en el lugar escogido, detrás del templete de música, descubriéndose un monolito en el que se podía leer «El árbol une a los pueblos».
El alcalde Alejandro Soler mostró su satisfacción por la marcha del congreso «y el gran esfuerzo que ha hecho la organización, para que los 500 participantes puedan apreciar nuestro palmeras y zonas verdes con ponencias interesantísimas».









