
En Santa María se ofició misa pontifical, presidida por el vicario episcopal, a cuyo término se organizó la procesión, que era esperada por una gran multitud en el exterior de la Basílica. Cuando se abrió la puerta mayor, recibió al encabezamiento la Banda de Cornetas y Tambores del Cristo de la Sangre, a los sones del Himno Nacional.
Seguidamente la procesión discurrió por la calle Uberna, Mayor a salir a la Plaça de Baix, Corredora, Puente Ortices, Capitán Lagier a Santa María. Sobre el suelo de la Plaza de Santa María, una bonita alfombra de flores que se mantuvo intacta hasta que pasó la Custodia.
Encabezaba la cruz parroquial y los niños y niñas primocomulgantes, alrededor de un centenar, los 24 primeros llevando y escoltando sendos estandartes, en filas de tres. Los demás, en doble fila. Seguían estandartes y banderas de las distintas congregaciones, cofradías y hermandades, miembros de las mismas, con diversas presidencias. La Banda de Música Ciudad de Elche recibió la Custodia a los sones del Himno Nacional, entre el disparo de la cohetería y el repique de campanas.
Presidencia del clero, con el vicario episcopal Vicente Martínez, y autoridades y miembros de ls Corporación Municipal. Desde lo alto del campanario de Santa María y los balcones de las casas, se iban arrojando pétalos de flores al Santísimo.
Altares
La Custodia hizo paradas delante de los altares preparados. El primero, en el Carrer Major, la ermita de San Sebastián, montado por la Mayordomía del Santísimo Cospus Christi; el segundo, presentado por la parroquia de San Juan, en la Plaça de Baix; el tercero, en las Cuatro esquinas, por la cofradía de La Lanzada; el cuarto, en la Glorieta, por la parroquia de El Salvador, y el quinto, en las antiguas Clarisas, por la parroquia de El Carmen.
Al llegar la Custodia al arco del Ayuntamiento, y acceder a la Plaça de Baix, fue disparada una estruendosa cohetada. El tiempo terminó portándose bien, por cuanto apenas cayeron unas gotas sobre las cinco de la tarde, pero después, espléndido. La gente se echó a la calle, colapsando todo el centro de la ciudad. El acompañamiento de fieles portando velas, incluso rebasaba a la Banda de Música que en realidad debería cerrar el cortejo.
Una solemne y brillante celebración de una festividad de tanto arraigo popular. El camión delante repartiendo la soja y el baladre por la calzada del recorrido para formar una alfombra al paso del Altísimo. Destacable la labor de los miembros de la Mayordomía del Santísimo Corpus Christi en la organización de la procesión.










