
Durante la Semana Santa, la mayoría de las tiendas están cerradas y la ciudad aparenta esconder la realidad bajo un manto de religión. Las procesiones llena las calles y los callejones y nadie parece poder sobrellevar el día a día sin sentir la realidad de la Semana Santa. Durante las procesiones, hay imágenes de Jesucristo que llaman la atención de la gente. Durante la Semana Santa se siente como si toda la gente participara de la celebración, pero ¿cuáles son los sentimientos de la gente que pertenece a otras religiones en España, en un país donde existe una visión más moderna sobre el papel de la Iglesia y donde hay más jóvenes que se arrepienten de su lugar en la religión católica?
Al mirar con más detalle las procesiones de Semana Santa, está claro que solamente una pequeña parte de la población tiene un papel activo en esta celebración. El resto de los ciudadanos pueden apreciar la belleza de las imágenes y la habilidad de un número de personas para alzarlas y llevarlas en procesión. Lo que hace un tiempo tenía un carácter religioso, ahora se ha convertido en un sentimiento cultural y en una pieza importante de la costumbre de España. Una persona puede mirar una procesión y contemplar su interés artístico-cultural, pero no tiene por qué asumir un significado religioso.
¿Qué ocurrirá en España con la religión católica en el futuro? Durante muchísimos años España y el catolicismo han sido buenos amigos y han aparentado que no se separarían nunca. Ahora la juventud de España ha encontrado otros tipos de amigos y esa vieja amiga de España ya no desempeña un papel tan importante en sus vidas. La iglesia no es un lugar al que ellos llaman hogar y ya no se sienten cómodos dentro. A muchos les gusta un sistema más tranquilo con menos restricciones en su rutina diaria. Con el catolicismo la gran mayoría de las cosas se consideran pecados capitales. Y, ahora también el Papa ha añadido más pecados capitales a una larga y antigua lista.
¿Puede una persona joven ignorar cosas de su religión y creer en otras? Parece que la juventud de hoy no ha ignorado la religión del todo. Además, la habilidad de rezar y tener una relación con Dios puede existir sin pertenecer a ninguna religión. Incluso muchas personas mayores ya no asisten a la iglesia con frecuencia. A la gente le gusta disfrutar de un sistema independiente en un mundo que estuvo gobernado de forma estricta durante muchos años. Cuando le pregunté a una señora española sobre su opinión con relación a este tema ella me dijo, «no necesito asistir a la iglesia para encontrar a Dios, ni bendecir la mesa antes de comer, ni rezar antes de acostarme».
Por tanto, en el futuro será interesante ver qué va a ocurrir con esa amistad entre una gente que parece tener la habilidad de cambiar la relación con la mejor amiga de España, la Iglesia Católica.







