Tan gracioso como la vida, porque se me pasó el plazo para mi solicitud de CIEE en Barcelona, pero pregunté a la mujer que trabajaba en la oficina sobre algo que vi en la página web sobre el programa la noche anterior. No me había dado cuenta antes y me puse nerviosa porque decía que los estudiantes de ese programa tenían que estar en el tercer año de su carrera. No podía estudiar en Barcelona ese semestre porque estaba en mi segundo año.
Había cambiado todo. Tenía que decidir: podía esperar un semestre más para poder estudiar en Barcelona o podía escoger otro lugar y cambiar la solicitud. Decidí que no quería esperar, así que me dio otros lugares disponibles: Granada, Sevilla y Alicante. No sabía mucho sobre estas ciudades. No quería estudiar en Granada porque mi universidad, University of Connecticut, tiene un programa allí y yo quería ir a algún lugar original. La secretaria me dijo que Alicante tenía playa y por eso lo escogí.
Soy consciente de que mi decisión era arriesgada, pero, durante el tiempo que he pasado aquí, sé que Alicante es el lugar perfecto para estudiar como extranjero. No es una cuidad grande como Madrid o Barcelona y por eso es mejor para aprender la lengua. El problema de las ciudades grandes es que, si hablas en español a alguien, esta persona va a oír tu acento y te va a hablar en inglés mucho más a menudo que en Alicante. Claro, hay gente en Alicante que habla en inglés, pero no tanto como en las ciudades más grandes.
Además, casi todo está escrito en catalán en Barcelona. Es verdad que hay valenciano aquí, pero es obvio que no es tan fuerte como la influencia del catalán.
Nuestro primer viaje con el programa fue a Granada. Mucha gente se quejó luego de que Alicante no era tan bonita ni tenía tanta historia. Sin duda, es un punto de vista muy negativo. Es verdad que Alicante no tiene un monumento como la Alhambra ni muchas de las calles tradicionales como en Granada y otros pueblos españoles. No obstante, eso la hace interesante. Piénsalo: si ves algo bonito todos los días, se convierte en algo normal y no especial. Granada tiene la Alambra, pero aquí en Alicante hay un castillo maravilloso con una vista buenísima.
Puesto que no hay muchos monumentos en Alicante, es más fácil apreciar los que hay en otras ciudades cuando las visitamos. Desde que llegué a Europa en enero, he visitado muchos lugares, la mayoría de España. Todos son más caros que Alicante. Por ejemplo, el precio para salir es mayor. No he pagado nada para entrar en clubes o bares en Alicante. En Madrid, tuvimos que pagar diez euros en un club y catorce euros en Barcelona (además, en algunos de los clubes las bebidas cuestan once euros, no importa de qué tipo). El precio para salir es importante y en Alicante podemos hacerlo más a menudo. Esa diferencia existe también en muchos restaurantes, monumentos y museos, a veces gratuitos.
Alicante proporciona además muchas maneras de viajar que no son tan complicadas como en otros lugares. Tiene un puerto marítimo, una estación de tren y un aeropuerto, todos fáciles de usar porque no son muy grandes. Hay descuentos y precios bajos si planeas tu viaje con antelación.
Todos sabemos que Alicante tiene una playa bonita y muchas otras razones para visitar la ciudad. Por eso, hay turismo, pero no demasiado para un estudiante extranjero que decide vivir aquí. Hay otras ciudades con playas en España, como Benidorm, que parece que tienen más turistas que nativos. Pero aquí, todavía es posible aprender acerca de la cultura española, porque no se ha alterado y además hace más fácil hablar español.
Hay muchísimas razones por las que Alicante es el lugar perfecto si eres extranjero. Tiene el encanto de otras ciudades grandes y beneficios para estudiantes como yo: no tienes que pagar mucho para divertirte, te ayuda a tener respeto por lo que tienen otros lugares, hay diferentes opciones cultures y disponibilidad para viajar. No es una ciudad tan peligrosa como las más grandes. Siempre la echaré de menos y la recomendaré.







