
Sanchís, que demandó al Hércules por despido improcedente y por no haberle pagado el desempeño de la función que inventó para él Goikoetxea, se vio en el juicio con Antonio Costa, el titular del cargo, que sufrió, a la salida de la vista, los improperios y las acusaciones de Javier Subirats e Higinio García, que acudieron al juzgado como testigos de la acusación.
«Todo el mundo aquí sabía que era él (David Sanchís) el que redactaba los informes técnicos. Todo el mundo ha visto lo que estaba haciendo. Vamos a ver, la diferencia entre Antonio Costa y David Sanchís, un chaval licenciado, preparado, especialista en el fútbol... está clara, es como si quieres comparar a Dios con un gitano», dijo Goiko, y se quedó tan pancho.
El silencio se adueñó de la sala y él, ante eso, se limitó a sonreír y a tratar de matizar su imperdonable símil racista: «Sin querer entrar en polémicas con nadie, no vamos a comparar a un chaval preparado, estudioso... que además, desde que se fue, nadie hace informes, ni viaja por ahí para ver jugadores», porque se cae por su propio peso, le faltó añadir. A la pregunta de porqué no delegó esa función en alguno de los ex futbolistas que siguen ligados al Hércules, contestó: «No los conozco».
La entidad, a través de un comunicado firmado por Blas Bernal, pasó de puntillas por los argumentos xenófobos de Goiko y se limitó a respaldar enérgicamente a Antonio Costa, «un excelente profesional que lleva con nosotros cinco años desempeñado su función de un modo ejemplar», rezaba. El preparador vasco -al que Ortiz perdonó una buena multa tras otra salida de tono ejemplar-, le ha perdido el respeto a todo en esta ciudad.








