
Diego, uno de los chicos de la pandilla, era el primero en pasar por la vicaría y los jóvenes se apuntaron a una de las últimas modas: despedida de soltero todo incluido. Autobús, cena, entradas a locales, copas... todo controlado, salvo la violencia a la que se enfrentaron cuando ya la mitad del grupo estaba en el autobús.
«Quedábamos unos siete u ocho, y vi que detrás de nosotros se nos venían encima casi 20 de un grupo que había estado provocándonos. Casi sin darme cuenta, tres de ellos se echaron encima de José, fui a defenderle y me llevé la puñalada. Lo siguiente que recuerdo es la sangre... toda la ropa llena de sangre».
José, su compañero, se recuperaba ayer en su domicilio de otras dos puñaladas, asestadas en los glúteos. Pese a que la zona no es vital, la profundidad de una de las cuchilladas -8 centímetros- obligó a los médicos del Hospital de Torrevieja a sedarle por completo antes de coserle.
Brutal paliza
Ambos jóvenes siguen sin saber el porqué de tan brutal agresión, que dejó a otro de los moratalleros con numerosas contusiones. «Al ver la pelea», cuenta José, «los guardias de seguridad se lanzaron a por nosotros y le dieron una paliza en el suelo. Lo dejaron inconsciente y con temblores. Nos temimos lo peor, y tuvimos que ponerle un mechero en la boca para que no se tragara la lengua y se asfixiara».
Tanto Esteban como José aún tienen que rendir visita a la Guardia Civil de Torrevieja para tratar de identificar a sus agresores. «Creo que eran gente de allí que se cebaron con nosotros porque éramos de fuera, y además llevábamos unas camisetas que nos identificaban bien. Desde luego, el que sale de su casa con una navaja en el bolsillo, es que va de caza, lo va buscando y al final lo suele encontrar».
La combinación de noche, copas y navajas pudo ser peor, a tenor de la herida que recorre el pecho de Esteban. Ahora, los jóvenes esperan que las cámaras de seguridad de la discoteca en cuyo parking fueron atacados permitan aclarar la autoría de los hechos.
Ellos, de momento, ya le han echado las cruces al local -Pachá, en Torrevieja- pero si otro del 82 se casa, le harán otra despedida.









