La asociación aprovechó el incidente para criticar el «lamentable» estado de las infraestructuras ferroviarias en el Arco Mediterráneo y la «dejadez» del Ministerio de Fomento y de su titular, Magdalena Álvarez.
Uno de los viajeros afectados relató a este diario que durante la espera no tenían aire acondicionado, al tiempo que se quejó del «desastre que es Renfe».








