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Cultura

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Por la soberanía alimentaria
Crean una cooperativa de productos agrarios y artículos ecológicos a precio de coste para potenciar los cultivos autóctonos y criticar el «mercantilismo» de las multinacionales
27.04.08 -

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Por la soberanía alimentaria
CONCIENCIADO. Un usuario de la cooperativa, Juan Carlos Bleda, con sacos de legumbres ecológicas. / L V.
En un mercado global, la pérdida del control sobre los alimentos que se adquieren es algo asumido por el consumidor, que desconoce quién produce, cómo y en qué situación, y aunque puede que para la mayoría de los clientes esto no sea relevante, para una parte de los usuarios resulta fundamental.

Por este motivo, un grupo de ciudadanos alicantinos preocupados por su alimentación y por las condiciones de trabajo de los agricultores han creado una red alternativa de producción y distribución de comestibles y otros productos ecológicos bajo la denominación Mercatrèmol.

El objetivo principal de esta cooperativa pasa por contrarrestar las políticas de la industria alimentaria multinacional, adquirir alimentos que no han sufrido tratamientos químicos y potenciar los cultivos agrícolas de la zona.

La idea para conseguir esto es sencilla: se compra directamente al productor con lo que se logra que los alimentos ecológicos, hasta ahora con precios bastante más elevados que los comunes por su baja producción, queden a precio de coste.

Según el coordinador de esta cooperativa, Amador, «funciona como un antiguo economato que trata de procurarnos alimentos sanos, combatir las estrategias e intereses exclusivamente mercantilistas de la industria alimentaria, y proteger los cultivos autóctonos y tradicionales junto a su propia cultura milenaria».

Y es que, tal y como declara uno de los usuarios de Mecatrèmol, «no comprar en el Mercadona es más revolucionario que leer un libro de Bakunin».

La cooperativa lleva tres meses funcionando y, hasta el momento, abastece a sus socios de productos lácteos, aceites, legumbres, verduras, frutas, pan y artículos de limpieza como jabones y detergentes, entre otros. Todo obtenido de manera ecológica y con la garantía de que los productores no dependen de poderosas empresas multinacionales que, en opinión del coordinador, «explotan, someten y mal pagan a los agricultores».

Para poder tener acceso a estas mercancías, la treintena de socios que componen Mercatrèmol abona unas cuotas trimestrales de 30 euros que se invierten en la manutención del local y de la persona encargada.

A partir de ahí, cada miembro hace los pedidos que desea sin gravamen alguno sobre el precio original. «A poco que uno compre, ya ha rentabilizado lo invertido porque los productos están hasta un 33% más baratos en otros establecimientos», asegura Amador.

Por ahora, los productos se reciben cada quince días, excepto el pan, que proviene de panaderías de la Vega Baja y se recoge una vez a la semana, pero se está trabajando para crear una pequeña tienda con los artículos no perecederos con el fin de almacenarlos para poderlos consumir cuando el cliente lo demande.

Granito de arena

No se trata de competir con los grandes distribuidores o de quitar clientes a otras tiendas, sino más bien de «hacer reflexionar a los ciudadanos sobre el dolor que generan en los agricultores los productos que consumen, especialmente en los del tercer mundo, pero también en los autóctonos, que ven cómo su esfuerzo diario se paga en pocos céntimos y se vende en el mercado a muchos euros», señala Amador.

Según datos del coordinador de Mercatrèmol, en la Comunidad Valenciana sólo el 3% del terreno cultivado corresponde a plantaciones ecológicas, mientras que en todo el territorio francés este tipo de agricultura supone hasta el 30% del suelo.

«Hemos perdido el contacto con la tierra y lo hemos sustituido por urbanizaciones. Si con esta cooperativa logramos que la gente piense en ello, ya habremos conseguido bastante porque será un síntoma de cambio y ahí empieza todo», concluye Amador.
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