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CARLOS LEIVA JEFE NEUROLOGÍA HOSPITAL DE ALICANTE
«No pienso dejar de comer carne de vaca por algunos casos de Creutzfeldt Jakob»
«La alarma generada por dos muertes no nos puede llevar a pensar que todos los fallecimientos por esta enfermedad se deban a las vacas locas», opina el neurólogo
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«No pienso dejar de comer carne de vaca por algunos casos de Creutzfeldt Jakob»
EXPERTO. El neurólogo Carlos Leiva, en un congreso. / D. MADRIGAL
La enfermedad de Creutzfeldt Jakob es una de las más frecuentes manifestaciones de las patologías por priones. El conocido popularmente como mal de las vacas locas es sólo una de las formas, la más reciente, en las que se ha desarrollado una enfermedad de la que se produce cada año un caso por cada millón de habitantes.

El doctor Carlos Leiva, jefe de Neurología del Hospital General de Alicante considera que la aparición de dos casos en España en los últimos meses y un tercero en Torrevieja todavía por confirmar, no debe intranquilizar a la población puesto que, «en primer lugar, el periodo de latencia de esta enfermedad es muy prolongado, por lo que podemos estar ante personas que se contagiaron antes de que Europa estableciese mecanismos de control de la carne de vacuno». En segundo lugar, «la alarma generada por dos casos no nos puede llevar a pensar que todas las muertes por Creutzfeldt Jakob se producen por el consumo de esta carne», indica.

En qué consiste

Las enfermedades por priones se caracterizan porque no las causa ningún virus o bacteria ajenos a quien la padece, sino que «son unas proteínas, llamadas priones, que se encuentran en el cerebro de las personas y también de algunos animales, las que, por un motivo todavía desconocido, comienzan a plegarse y contagian a otras que se vuelven anómalas y acaban destruyendo este cerebro», explica el doctor Leiva.

Suele afectar a personas mayores de 65 años que «cambian su conducta y sufren una especie de sacudidas características».

Aún no se ha descubierto la cura para esta enfermedad que tiene un periodo de latencia de entre 5 y 10 años pero que, cuando se manifiesta, es rápida y letal. Todos los enfermos fallecen en un plazo máximo de un año desde que comienzan a tener síntomas.

El contagio

«Hay varias formas de adquirir la enfermedad», explica el neurólogo. «Un pequeño porcentaje de los enfermos se contagia por la inoculación de tejidos infectados. Ocurría, sobre todo hace tiempo, en trasplantes de córnea o meninges. Ahora esta vía está casi extinguida», dice.

Otra forma de adquirirla es por vía familiar, es decir, heredarla de un pariente, y existen otras muchas cuyo origen se desconoce por completo.

El ganado ovino, bovino y vacuno también puede padecer esta enfermedad. A las vacas que la contraían se las llamó locas porque se comportaban de forma extraña, con movimientos raros.

«Hace unos años, en Inglaterra, comenzaron a surgir casos de Creutzfeldt Jakob en personas jóvenes, con síntomas algo distintos a lo habitual, coincidiendo con la epidemia de las vacas locas», recuerda Leiva. Diversos estudios demostraron que había relación entre la enfermedad y el consumo de carne procedente de estos animales.

«Sin embargo, hay que tener en cuenta que, desde ese momento, toda Europa puso en marcha un estricto dispositivo de control de la enfermedad, de alimentación de las vacas (el origen de su enfermedad parece estar en que comían restos animales), y de prohibición de la venta de determinada carne», refiere el doctor Leiva.

Casos registrados

Además, los casos registrados en España son «muy pocos», tres confirmados hasta el momento. Por tanto, «todo hace pensar que podemos estar tranquilos y que los dos casos que han surgido ahora en León son consecuencia del largo periodo de latencia de la enfermedad», indica el neurólogo alicantino.

La incidencia de la enfermedad en humanos es muy escasa y, aún así, ahora mismo es más probable desarrollar la enfermedad por otras causas ajenas al consumo de vacuno. Pueden producirse, eso sí, «algunos casos más en los próximos años, que no deben intranquilizarnos», según Leiva. «Sólo si, por ejemplo, aparecen en tres meses diez casos seguidos, podremos empezar a pensar que no se hicieron en su día tan bien las cosas como nos indicaron», reflexiona el neurólogo.

Ahora lo que toca es «hacer estudios exhaustivos de todos los casos que se produzcan de Creutzfeldt Jakob para averiguar si están o no provocados por las vacas locas», opina el doctor.

«El problema es que, debido al interés que genera este asunto, todas las personas que fallezcan por este motivo en España van a despertar dudas y expectación sobre su posible implicación con las vacas locas», refiere.

En España se producen entre 20 y 30 casos de Creutzfeldt Jakob al año, por lo que «hay que ser muy prudentes con las valoraciones para no crear pánico en la sociedad», dice Leiva.

Él mismo da ejemplo cuando afirma, tajante: «Yo, desde luego, no pienso dejar de comer carne de vaca porque se produzcan algunos casos».


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