
Lo oportunista, tras el crediticio triunfo en Illumbe, sería decir que el primer proyecto de Quim Costa en Alicante puede prescindir del pívot alemán perfectamente. Hay quien apuesta porque no cabe duda de que es así; incluso, buena parte de quienes realmente saben de este deporte van más allá y no tienen problemas a la hora de esgrimir que Kiz, ahora, «es un lastre para el equipo» porque sólo mira por sus números, haciendo gala de un inapropiado individualismo pernicioso para el grupo.
Seguro que tienen razón, pero ojeando las estadísticas este último argumento podría quedar un tanto en entredicho. De todos los pivots que participan regularmente en el equipo -circunstancia que excluye a Martynas Andriuskevicius- Waleskowski es el hombre que menos tira a canasta. Lo ha hecho en 124 ocasiones, al par que Nick George (129) y muy lejos de Taylor Coppenrath y Henk Norel, 140 y 149, respectivamente.
Ansiedad
Con los datos en la mano, Wally firma un porcentaje de acierto inferior al de sus compañeros de puesto; lo que indica que el problema no es que se las juegue todas, sino que falla más de la cuenta, lo mismo que Digbeu o Fisher, titulares indiscutibles hasta la lesión del base. En ambos casos, la competencia en su demarcación es menor, de ahí que puedan resultar incuestionables.
Waleskowski no se puede permitir fallos porque la amenaza del banquillo es perpetua, debe aprender a vivir siendo consciente de que, injustamente o no, es la segunda rotación interior. Ha de ser inteligente para crecer desde ahí. Su obsesión por encestar le resta concentración defensiva y desvirtúa una de sus principales facetas: el rebote.
Kiz ya no es el hombre de las dobles figuras, es verdad, pero tampoco tan prescindible como alguno pueda creer. Fue el primer fichaje de la era Miguel Cano, un pilar sobre el que cimentar el proyecto y es obligación de sus técnicos saberlo templar, recuperarlo para una causa que vio en él un recurso fundamental.
Puede que haya que dedicarle más tiempo, más atención que a otros, pero seguro que el esfuerzo termina valiendo la pena: Waleskowski es un buen jugador.









