
EL ORIGEN
El bonaerense recordaba ayer sus ya más de cuarenta años en el género. «Hice la vida del Che Guevara al año de su muerte, y he trabajado para Inglaterra, y los mercados, totalmente diferentes, italiano y argentino». También reconoce que siempre ha tenido «la suerte de dibujar con mi propio estilo, nunca fui condicionado», afirma.
Aunque con cierto pudor afirma que su sello pasa por el dibujo realista, «con algún rasgo expresionista, y algo grotesco», y que en estos momentos «el futuro del dibujante de cómic es internacional, porque, en Argentina, dejaron de haber empresarios con coraje, pero sigue habiendo una gran apetencia del cómic, y la escuela europea es la argentina».
En Argentina, por ejemplo, ocurrió un fenómeno muy curioso. «Después de diez años de desierto de publicaciones se editó la revista Fierro, en los ochenta, y al carecer de fondos propios se repartió con un diario, que aumentó su tirada en 120.000 ejemplares, y eso teniendo en cuenta las dificultades económicas que sufre el país», reconoce.
Bélico
En estos momentos amplía su trabajo también para el mercado francés, con tres libros ambientados en la primera Guerra Mundial que también se podrán ver en España.
Enrique Breccia ve «positivo» que el cómic se traslade al cine, ya que «al hacerlo se le saca de ese pecado originario que afirma que no llega a ser arte y cuando se lleva al cine adquiere otro status y se revaloriza».
El dibujante argentino ha hecho «de todo», desde el cómic humorístico al histórico. «No creo que existan en el género modas, aunque hay sectores de mercado gigantes, como el norteamericano, y también es cierto que a mí por ejemplo me encasillan como un dibujante de cómic de terror, que tiene una franja muy grande de mercado, aunque ahora se es más romántico». Breccia afirma que la historieta,«que en Argentina no tiene carácter de historia pequeña», hace veinte años que se tiene a revalorizarlo, y por ejemplo, en Nueva York, hay galería s de arte de primer nivel que exponen cómic como obras de arte en sí mismas».
Supervivencia
Prefiere el cómic en blanco y negro al color, y reconoce que conoce muy pocos dibujantes, «porque no soy lector de cómic, lo tengo como un trabajo, y sólo un amigo mío es dibujante, es una cuestión de supervivencia y de salud mental».
El ganador del premio Pláyade a la mejor producción gráfica piensa que tanto dibujante como guionista «tienen que encararlo como un trabajo, porque lo encarga una empresa y va dirigido a u mercado de unas características determinadas. En Argentina, antes del golpe, hubo un serio intento de sindicalizar a los dibujantes y guionistas», comenta.
Sin embargo, «el dibujante y el guionista, que trabajan aislados, tienden a creerse artistas, porque algunos dibujantes son pintores frustrados y guionistas literatos frustrados, y no deben ir con esa actitud ante el editor», concluye.









