Así, el colectivo está de enhorabuena debido a que han pedido desde que se inició el proceso urbanístico la catalogación pública. El portavoz de los vecinos, Manuel Gómez, sostiene que ésta «se anunció en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) el pasado 9 de enero. Por tanto la CHS realiza un deslinde cuyo proceso comenzó «el pasado 1 de agosto, con la firma del presidente de la Confederación». Los vecinos ya denunciaron un aumento de la densidad de viviendas en este plan. El colectivo advierte que la CHS «considera ahora este suelo no urbanizable protegido», y añade que «esta situación obliga a reducir el número de viviendas y modificar el proyecto de reparcelación y urbanización aprobados».
Por su parte, la portavoz de Izquierda Unida, Bienvenida Campillo, aseguró hace casi un año que al carecer de proyecto de impacto medioambiental «no podemos tener la seguridad de que las obras no suponen un riesgo ante lluvias».
La propia administración de la cuenca hídrica reveló a principios del año pasado que la Cañada de la Escribana no entraba dentro del espacio público y archivó una denuncia puesta por la asociación. La CHS dio esta causa por archivada y «agotada por la vía administrativa». El órgano dependiente del Ministerio de Medio Ambiente calificó que el plan «tiene capacidad suficiente y óptima» para evacuar las aguas sobrantes».








