
Se trata, en palabras del conseller, Fernando de Rosa, de que los chavales «puedan crear su propio proyecto de vida». «Ése es el principal desafío: conseguir que los jóvenes que están en estos centros tengan herramientas para afrontar los retos que la sociedad les plantea y, sobre todo, que entiendan que la Generalitat, con los medios humanos y materiales posibles, siempre va a estar ahí para ayudarles, pero también que es un camino que tienen que recorrer ellos mismos».
El programa se articula en charlas divididas en tres bloques, dos tardes a la semana. El primero se centra en las habilidades vitales, en los instrumentos que necesitarán los jóvenes para «planificar su tiempo, en la búsqueda de un empleo o para tomar decisiones responsables en lo que a consumismo se refiere». A juicio del conseller de Rosa, consiste «en un camino hacia la madurez social».
Lograr la «madurez interior» es el objetivo del segundo apartado de esta iniciativa. En él se abordan asuntos como la autoestima, los sentimientos propios, el control de la ira, la capacidad para relajarse o para comunicarse con los demás.
«Necesitan no sólo recursos para vivir en la sociedad, sino también adquirir habilidades para la resolución de conflictos», señala el conseller. Muchos de ellos entran en estos centros, cuyas instalaciones recuerdan a las de una cárcel por las alambradas que los rodean, con graves carencias afectivas.
En estos casos, según de Rosa, «la ira es la primera expresión para defenderse de un mundo que no entienden». Con comprensión y la ayuda de los profesionales, van comprendiendo «que su vida no está predeterminada y que su camino lo trazan ellos».
El último bloque del programa Jabato está dedicado a uno de los problemas que más internamientos provocan en los centros de reforma: la droga. En estas charlas se les informa de los riesgos que tiene el consumo de sustancias estupefacientes y cómo pueden librarse de ellas.
Precisamente, la construcción en Alicante de un centro para los menores que padecen problemas psiquiátricos o alguna adicción es una de las principales reivindicaciones de jueces y fiscales. El conseller se comprometió a crearlo durante esta legislatura en el mismo recinto de Els Reiets, pero aún no ha dado una fecha para su inicio.
Este centro y el de La Villa acogen a cerca de doscientos adolescentes, tres tercios de ellos chicos, que tratan de integrarse en la sociedad antes de alcanzar la edad adulta. Como reconoce de Rosa, muchos de ellos no han tenido «ninguna opción más» que la que les ha llevado hasta allí.
El programa Jabato trata de brindarles esa posibilidad, de infundirles «ilusión y perspectivas de futuro» para cuando salgan a un mundo a menudo hostil.







