
-¿Qué es todo lo que no se ve tras este último trabajo, Cal y arena?
-Año y medio encerrada en mi cuarto durante muchas horas con el ordenador y la guitarra. Es la única forma de hacer algo decente y evolucionar en la música para no estancarte. Hay mucho trabajo tras cualquier disco, pero hacer lo que realmente te apasiona y que la gente cante tus canciones es maravilloso. Estoy muy agradecida.
-¿Dónde nacen las letras?
-Son muy personales, pero no es la historia de vida. Todas tienen un trocito de mí, pero muchas no son en primera persona. Algunas de las historias las he vivido yo. Otras, gente de mi alrededor y he contado lo que a mí me hacían sentir. Y cosas que veo y me llaman la atención. Siempre metiendo caña a los hombres.
-¿Cómo escribir lo que se siente?
-Expresar los sentimientos es muy difícil. El enamoramiento, los desamores. Hay que hacerlo con mucha humildad y quiero seguir mejorando y aprendiendo, para que se valore mi trabajo. Muchos, cuando escuchan las letras, dicen que les pasó lo mismo, pero que no sabían ponerles palabras.
-Y Carlos Jean...
-Es todo un profesional. Ha aportado mucha frescura al disco. Su sonido es muy actual. Se ha lucido. Trabajar con él ha sido todo un lujo y ha bordado el álbum.
-¿Cómo se combina la fama con la vida privada?
-Te acostumbras. El cariño de los fans es lo mejor de este trabajo. Pero soy como cualquier mujer trabajadora. Quiero vivir mi vida. Enamorarme, desenamorarme, tener hijos, llevarlos al colegio y espero que esta profesión no sea un obstáculo para ello.
-Internet, piratería, pero en todos sus álbumes ha sido platino.
-Han bajado mucho las ventas con Internet, pero algunos sí que vendemos. Es una noria. Subes, bajas. Yo disfruto del momento.
-Y el sábado, a Orihuela.
Se están llenando todos los teatros. Tengo muchas ganas de ir y pasarlo genial con la gente de aquí, encima del escenario.







