
La oposición desconfía del uso que se le dará a ese estatus una vez conseguido y, sobre todo, quisieron dejar muy claro a todos los ciudadanos que la consecución del mismo no supondrá levantarse y ver una Orihuela más limpia, con más servicios o con mejores infraestructuras, sino una reforma importante dentro de la gestión municipal a raíz de la cual se deben mejorar el resto de cosas.
El concejal de Modernización, David Costa, fue el encargado de abrir las intervenciones. El edil aseguró que lo que quiere el Ayuntamiento es aprovechar mejor los recursos que se encuentran en los 370 kilómetros cuadrados de término municipal «y queremos más competencias». El azote durante los últimos días de Costa, Joaquín Ezcurra, fue el encargado de seguirle y de preguntarse si de verdad el Partido Popular «está dispuesto a convertir a Orihuela en una ciudad moderna». El portavoz de CLR criticó que los populares estén envueltos «en un mundo de fantasía» y que ni física ni administrativamente Orihuela se vaya a convertir en una gran ciudad de la noche a la mañana. Ezcurra sacó a colación el reglamento municipal para el Pleno y afirmó no saber si quedarse con las promesas de participación ciudadana y de transparencia que aparecen en la memoria justificativa de Gran Ciudad o con «las amenazas de que nos van a quitar el grupo municipal».
Manuel Gallud fue el encargado de Los Verdes en defender su postura en un Pleno en el que el portavoz del grupo, Monserrate Guillén, no dijo ni pío. Gallud aseguró que no está de acuerdo en la elaboración de una memoria justificativa «ornamental, bien perfumada y bien presentada» ya que, a su juicio, a Orihuela le sobran motivos para conseguir esa declaración. Criticó las carencias de ese texto y precisó que el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que en su visita del lunes se llevó una copia del mismo, se quedaría «pasmado» cuando leyera que la agricultura no llega al 5% del Producto Interior Bruto del municipio «cuando nos hemos desgañitado por los agricultores». El izquierdista criticó que la titulación universitaria de Turismo «no existe, y ni siquiera hay una biblioteca municipal», por lo que comentó que son cosas necesarias para convertir a Orihuela en una gran ciudad.
En las filas socialistas fue Antonia Moreno la que llevó la voz cantante durante la sesión. La portavoz advirtió que con la declaración de municipio de Gran Población el alcalde, en este caso la alcaldesa, tendrá mucha más autonomía respecto a la toma de decisión, la financiación y la gestión de fondos públicos, «pero también más responsabilidad y más control sobre su gestión». Moreno habló de los cambios «sustanciales» que sufrirá la forma de gobernar y esperó que se lleven a cabo «compromisos ineludibles» que centró en la participación ciudadana y en la transparencia en la entrega de documentación a la oposición ya que, criticó, no tienen actas de Pleno desde hace tres meses ni de las juntas de gobierno. El concejal de Participación, Antonio Ortiz dijo que las aportaciones de los vecinos en las tomas de decisión estarán garantizadas por una serie de órganos consultivos de nueva creación. La alcaldesa cerró la sesión diciendo que este era un compromiso y que quiere «elegir el progreso y el destino de esta Gran Ciudad».








