
Y es que la primera prueba de sonido fue un desastre, con reverberaciones por todos los lados, sin las condiciones mínimas para tocar un instrumento, ni con espacio suficiente para incorporar, por ejemplo, un piano o un coro. Así lo contaba ayer a este diario José Miguel Pelegrín, delegado de Prevención en representación del Sindicato de Empleados Públicos de la Comunidad Valenciana (SEP-CV).
«Los profesores están muy crispados y decepcionados, porque no puede ser que, después del retraso y de las promesas, se hayan encontrado con semejante escenario», relataba Pelegrín, quien aseguraba que algunos de los maestros le habían insistido en hacer públicas las quejas.
Durante el intento de audición, se tomaron muestras sobre los decibelios. Se alcanzaron entre 108 y 111, lo que permite pensar a Pelegrín la escasa insonorización de las salas.
Los problemas no acabaron en la sala de ensayo. El delegado sindical criticó el estado en que se encuentra el presunto espacio dedicado al archivo, que era la antigua sala de máquinas de los cines: «Aún hay canaletas de cables que se debían haber retirado, sin olvidar grietas, perforaciones y hasta alguna gotera, con otros despachos previstos sin acondicionar».
Pelegrín no fue el único delegado de Prevención que acudió a los antiguos cines Abaseis. También lo hizo el representante de la sección sindical de CSI-CSIF, Gabriel Molero.
Fuentes municipales explicaron que se trata de unas salas que aún están en obras y que la prueba de ayer sirvió precisamente para verificar las necesidades reales de insonorización.






