
En los dos casos se recogen todavía importantes cantidades tras las lluvias torrenciales del pasado otoño, lo que ha hecho brotar nuevas fuentes o recargado algunos acuíferos. Asaja expresa la conveniencia de que ese agua se recoja y almacene, pero indica que los técnicos -sin precisar de qué organismo- admiten que no es rentable ni viable técnicamente. Además, Eladio Aniorte denunció ayer que el río Segura «no transporta ni una sola gota de agua en la Vega Baja».
«No hay agua en ningún sitio del río Segura para regar, porque con el Plan Agua del Gobierno central ha desaparecido el agua para regar», se lamentó ayer Aniorte, en un discurso calcado al de los últimos cuatro años. Al ser preguntado por una periodista que aseguró que la pasada semana vio cómo regaban a manta cerca de Orihuela, Aniorte replicó: «Ese agua es de las depuradoras de la zona, porque el río Segura no lleva ni gota», subrayó.
También fue preguntado por otro periodista sobre el agua que aporta el río Seco, desde el pasado otoño, tras las lluvias intensas y que desemboca en El Campello. Aniorte dijo que el río Algar, que nace en las fuentes del mismo nombre, sí lleva agua que se desaprovecha y llega al mar en Altea. Explicó que eso es así porque no hay capacidad para recoger el agua, aunque se está elevando y ya están los embalses llenos. «No es fácil, ni viable ni rentable, almacenar el agua, según los técnicos», añadió Aniorte. Él y el secretario Ramón Amorós se mostraron partidarios de que se almacene toda el agua posible de lluvia y de fuentes, que ahora se vierte directamente al mar, pero precisaron que en el caso del río Seco «se trata de una cantidad insignificante, aunque toda piedra hace pared». Asaja asegura que el desaprovechamiento de caudales de agua dulce no se registra en otras zonas como el Vinalopó al existir pozos y embalses. Profundizaron más en el asunto hídrico, del que han hecho bandera en la última década. Tras informar de que la provincia necesita 900 hectómetros al año para riego y sólo dispone de 800, Asaja instó a los dos grandes partidos estatales, que «están todos los días a la greña, a que se pongan de acuerdo, porque hemos perdido cuatro años y no hemos traído ni una sola gota de agua; cada día es más cara y mala y el Programa Agua no ha servido para nada».
Asaja pide que se mantengan las desalinizadoras, en otros momentos muy denostadas por el propio Aniorte, «para el agua de boca y reutilizar el máximo de agua de donde sea y como sea; pero sin aportaciones externas no podemos seguir viviendo». Aniorte añade que no hay suficiente energía ni tecnología en esta provincia para volcar todos los esfuerzos en la desalinización de agua de mar: «Tendremos luz en las ciudades o desalinizadoras y lo que queremos es consolidar los trasvases». En esa línea pide el trasvase del Vinalopó con toma distinta a la de Cullera, porque la de ese punto «no sirve para regar cultivos sensibles ni para beber y a Narbona le importa un pepino la petición del cambio».








