
EL PARTIDO (94-91)
El Alicante comenzó siendo mejor desde el arranque, con un gran poderío físico bajo los aros, lo que se tradujo en su mejor arma sobre la pista. El equipo alicantino fue mejor que su rival en casi todos los conceptos, excepto en los tiros de un punto. Fue ésta la causa de que perdieran el partido los chicos de Quim Costa.
De los 24 tiros libres de que dispuso el Lucentum, nueve de ellos no encontraron aro, todo lo contrario que el Breogán, mucho más fiable desde esta posición.
El conjunto lucense siempre estuvo detrás, pero por un margen corto. El técnico Paco García ordenó, cuando peor estaba su equipo, ataques largos que le dieron buenos frutos, sumando puntos en el marcador. Esto hizo que en el segundo cuarto los alicantinos fueran superiores a los de Breogán. Un parcial de 22-28 dio el triunfo al descanso al equipo que dirige Quim Costa, pero hacía presagiar una segunda mitad de infarto.
En el tercer cuarto, los de Breogán volvieron a meterse en el partido, y se vivió una situación similar a la del primero. Mucha igualdad sobre la cancha, pero el equipo alicantino volvió a ceder un poco de terreno, acabando finalmente con 69-74 a favor, una mínima renta que perderían en los últimos diez minutos.
Con un parcial de 8-0, Breogán igualó a 77 el marcador. Este resultado indicó unos diez minutos finales de infarto, con ambos conjuntos dando el todo por el todo para llevarse la Copa Príncipe. En estos minutos finales el equipo gallego fue mucho más preciso desde el tiro libre, circunstancia que le dio el titulo.
Pese a ello, el Lucentum tuvo ocasión de resolver la contiendo al disponer de la última posesión. Dumas quiso dar la asistencia definitiva pero falló. En los dos segundos que restaban para el final, Morley tuvo tiempo de recibir la bola, botar, fintar a Digbeu -que entró en el engaño- lanzar en suspensión desde más allá del 6,25 y, lo que es más importante, darle el título a su equipo con un triple magnífico.





