No es la primera. La supresión de subvenciones de la Generalitat y del Ministerio (a través del Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético) no afectó hace un año a las instalaciones de producción fotovoltaica que tengan como finalidad el consumo propio de la energía, como ocurre en numerosos hoteles de Benidorm y comarca (para calentamiento de agua sanitaria) o, de forma más reciente en fábricas de calzado, textil y juguete.
Pese al fuerte crecimiento, la energía fotovoltaica representa el 0,3% de la potencia total instalada en la Comunidad, según datos de 2006, por detrás de la generación de la energía eólica y la biomasa. Los productores de placas fotovoltaicas coinciden en que existe un boom, sobre todo referido a los huertos solares instalados en suelo.
Sólo es necesario un punto de conexión a la red próximo, los permisos y subvenciones y dos contadores; uno de entrada y otro de salida. Por ello, hay que evitar que el punto de conexión más próximo al huerto solar diste uno o dos kilómetros. La rentabilidad baja en picado, ya que el enganche corre a cuenta del emprendedor. Alicante podría registrar una auténtica explosión de huertos solares en los tres próximos años.








