La primera de las citas de la tarde fue en el Colegio de Santo Domingo, donde la Corporación municipal salía por primera vez del Palacio del Marqués de Arneva para celebrar un Pleno extraordinario en el que, por unanimidad aprobaron la declaración del 2010 como Año Hernandiano en Orihuela.
Antes lo habían hecho las Cortes Valencianas y el Congreso de los Diputados, aunque lo que se pretende desde la ciudad natal del poeta es que Orihuela sea el centro de todas esas celebraciones que conmemorarán el centenario.
En la Sala Villanueva, repleta de políticos y curiosos, el secretario leyó la propuesta de acuerdo rubricada por los portavoces de todos los grupos con representación municipal. Frente a ellos la nuera y los nietos del poeta, el alcalde de Elche, donde se guarda con celo la obra de Miguel por expreso deseo de su familia, el presidente de la Diputación, el secretario autonómico de Cultura y el subdirector de Cultura del Instituto Cervantes, entre muchos otros, presenciaban la escena.
Uno a uno, los portavoces de los grupos municipales realizaron sus exposiciones sin que, por supuesto, faltaran en sus palabras las de Miguel Hernández. El primero fue Joaquín Ezcurra. El portavoz de Centro Liberal Renovador reivindicó la figura del poeta oriolano «porque en este pueblo y en este país se le ha silenciado» durante mucho tiempo.
Ezcurra aseguró que el Ayuntamimento tiene una deuda con el literato «y con quienes desde 1942 han roto silencios, saltado barreras y mantenido vivo a Miguel». Asimismo rechazó a todos aquellos que quieran hacer propia la figura del poeta e instó a los responsables políticos a caminar de la mano en su nombre «porque si gana Miguel, gana Orihuela, no en vano este es su pueblo y el nuestro».
El grupo municipal de Los Verdes fue el siguiente en subir al estrado, y esta vez lo hizo el concejal Manuel Culiáñez. El izquierdista habló de la vida y la obra hernandiana y del corazón del poeta. Este grupo municipal considera que estos son momentos de reivindicar «nuestro patrimonio como ciudad, con la necesidad de transfundir energía al casco histórico y de revitalizar los barrios donde tuvo lugar su vida», la de Hernández, además de la recuperación de la huerta y el río como partes importantes de su obra.
La alcaldesa de Orihuela, Mónica Lorente, fue la encargada de cerrar la sesión plenaria de ayer con la vista puesta en el horizonte de Orihuela 2010. La regidora aseguró que ese año «será la luna en el universo de Miguel Hernández», concepto que extrapoló a la actualidad oriolana para la que prometió un universo de cultura y oportunidades, «un universo abierto a todos y para todos en este mágico rincón».
Lorente cerró su intervención con una invitación a todos los presentes «a vivir, a soñar, a participar y a trabajar con Miguel Hernández para universalizar Orihuela, sus tradiciones, su historia, su cultura, sus gentes...», tras lo que pasó a la lectura del poema El trabajo, escrito por el oriolano en marzo de 1930 antes de declarar el 2010 como Año Hernandiano en «Orihuela, tu pueblo y el mío».









