EL PARTIDO
Montenegro
EL MEJOR (2-3)
No es la primera vez y parece que, por desgracia, tampoco será la última. La cosa viene de lejos. Xerez, Granada 74, Numancia, Salamanca y ahora el Sporting. «Así no hay quien ascienda», espetó el máximo accionista, Enrique Ortiz, al final del encuentro.
Fue un mal día para el herculanismo. La impotencia cayó con toda su fuerza en el corazón de la masa social, ésa que, según Sergio Sánchez, «es mediana». No había quien aguantara semejante desastre. Los aficionados explotaron, dijeron basta ya y se agolparon en la puerta cero, reclamando justicia.
Medio millar de aficionados esperaron al colegiado en un ejercicio de intimidación que obligó al árbitro a abandonar la instalación por otra zona del campo. El ambiente estaba crispado. Nadie podía entender como su equipo había perdido 2-3 si en realidad había marcado cinco goles. Inexplicable.
¿Qué pasó?
Todo esto en un día en el que el Hércules volvió a tener una mala puesta en escena. Se volvió a dejar impresionar por un rival directo en la carrera por el ascenso, exactamente igual que hace quince días con el Numancia. Para cuando el equipo quiso ponerse a jugar ya perdía por 0-1. Michel aprovechó la pasividad defensiva a balón parado para cabecear a la red un envío desde el córner.
Al Hércules le tocaba volver a remar contracorriente, aunque la de ayer resultó ser una corriente del Pacífico y con olas de ocho metros.
Montenegro se puso galones de organizador y estuvo al mejor nivel posible. Él solo, con el trabajo oscuro de Rodri, dominó el centro del campo y, a partir de ahí, las ocasiones y la polémica inundaron el Rico Pérez.
Al cuarto de hora, Tote fue claramente derribado por Roberto dentro del área en una acción que no fue castigada con penalti. Después, llegó el gol anulado a Sergio Fernández. Cabeceó limpiamente un córner lanzado por Montenegro, aunque Tote le hizo falta al meta Roberto dentro del área pequeña. Nada que objetar.
Sin banda derecha
Parecía que el campo estaba inclinado hacia la izquierda. Ismael y Tote se asociaban permanentemente, mientras Mariño fracasaba por la derecha en su segundo encuentro como titular en el Rico Pérez. Apenas tocó la pelota.
Precisamente, en una falta en la banda izquierda llegó el gol de Montenegro. Su lanzamiento fue desviado por un defensa sin que pudiera reaccionar Roberto.
El Hércules había hecho lo más difícil, pero falló en lo más fácil: la defensa. Otro error de atención dentro del área provocó el gol de Pedro antes del descanso (1-2).
Pero el drama estaba por llegar. Tote iba a empatar el partido relativamente pronto (min.50). Sin embargo, el arbitraje iba a ir a peor. Los alicantinos pasaban por encima del Sporting y ese insultante dominio dejaba dos goles inútiles de Diego Jaume; ambos legales, pero anulados.
A todo esto, y con el rival con diez por la también injusta expulsión de Sastre, el Hércules se desquició y Goikoetxea no acertó con los cambios. La defensa rubricó un mal día y el equipo acabó perdiendo de forma inexplicable: 2-3.







