
Pero, por ahora, no ha habido ningún resultado positivo, a pesar de que en el dispositivo participan de forma permanente una patrullera del Instituto Armado, adscrita a Palma de Mallorca, y un helicóptero, según ha podido conocer este diario. Por el momento, no se ha localizado ninguna embarcación que responda a las características marcadas, lo que propicia que la hipótesis de un barco que opere como lanzadera de pateras hacia Alicante sea cada vez más frágil.
«Con un motor de 60 caballos de potencia se puede llegar de Argelia a Alicante en un tiempo de entre siete y diez horas. Son unas cien millas de distancia ¿Por qué no va a ser posible?», argumentan especialistas consultados por este periódico.
El perfecto estado de salud que exhibían los inmigrantes ilegales sorprendidos en pequeñas lanchas en la provincia contribuye a generar más dudas al respecto. No presentaban ni una muestra de deshidratación, ni una quemadura por el sol, ni siquiera portaban ropa mojada. Sacudidos por el acceso de las primeras pateras a Alicante y por este cúmulo de circunstancias relatadas, el Ministerio del Interior se enfrascó de pleno en la labor de aclarar el misterio, ya que incluso se sospecha que redes de narcotráfico pueden estar detrás de estas maniobras para despistar a la Guardia Civil y, mientras tanto, colar sus alijos de droga.
Y las jornadas de vigilancia desarrolladas en aguas limítrofes con Túnez y Argelia no han deparado, al menos hasta la fecha, la localización de ningún buque nodriza, según las fuentes consultadas por La Verdad.
Contradicciones
El asunto ha generado discrepancias dentro del propio Ejecutivo central. Así, mientras el delegado del Gobierno en la Región de Murcia, Ángel González, negó categóricamente, hace escasos días, que frente a las costas murcianas y alicantinas navegase un barco que trasladase reducidas lanchas con indocumentados, casi de forma simultánea la secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, dejaba abierta esa posibilidad, aunque sólo como mera hipótesis.
La Subdelegación del Gobierno de Alicante apoyó esa misma idea, según reflejaban las primeras investigaciones. Días después, negó que hubiera constatado relación alguna entre la llegada de pateras y la existencia de un barco-puente.
Lo cierto es que en los últimos quince días han sido detectadas cinco pequeñas embarcaciones en las que viajaban ilegales que lograron pisar suelo alicantino. Siete de los ocupantes, incluidos dos menores, fueron interceptados en Benidorm y Guardamar del Segura. Y todavía persiste la incógnita sobre un sexto bote encontrado esta semana en El Campello, en Muchavista, con restos de comida y ropa mojada. De los viajeros, no había ni rastro. La Guardia Civil trata de confirmar si es otra patera, como así parece.









