La obra Lorca eran todos, dirigida y creada por Pepe Rubianes, se estrenó anoche en Madrid en una función marcada por la tensión de las protestas en el exterior del Auditorio de CCOO, el fuerte dispositivo policial y la emoción de los artistas y del público, que quiso, ante todo, defender la libertad de expresión.
El espectáculo fue retirado de la programación del Teatro Español por amenazas y presiones, derivadas de unas declaraciones en tono escatológico que hizo Pepe Rubianes en enero sobre la unidad de España, y que el actor aclaró posteriormente.
Comisiones Obreras de Madrid ofreció al artista su auditorio para estrenar la obra, que esta noche vieron unas 450 personas, que terminaron aplaudiendo en pie a los diez actores y a la bailaora que integran la compañía.
Por la unidad de España
"Sabíamos lo que estaba pasando fuera. Nos han avisado familiares y amigos con mensajes de móviles", comentaba el elenco al finalizar la función, vivida desde la tensión, los nervios y la emoción, según confesaron. "Todo ha fluido, ha sido uno de los mejores bolos", añadían.
Porque, mientras se ultimaban los preparativos para la representación, alrededor de un centenar de personas se concentraron en las cercanías del auditorio -en el Paseo del Prado- con banderas de España y coreado consignas en contra de Pepe Rubianes y a favor de la unidad nacional. Estaban rodeados de un fuerte dispositivo policial, desplegado por la Delegación del Gobierno en la zona, que quedó desierta poco después de que se cerraran las puertas.
Dos horas antes, ya se habían manifestado ante la sede del PSOE -en la madrileña calle de Ferraz- unas doscientas personas convocadas por el partido Alternativa Española (AES), bajo el lema "Si ustedes son Rubianes, Nosotros somos españoles".
En este ambiente, el estreno se convirtió en una forma de reivindicar la libertad de expresión, tal como afirmaron a la entrada los asistentes.