Contundente. «Que anuncien el mantenimiento del IVA reducido para las artes escénicas». Así se mostró Marta Torres, directora de la compañía albaceteña Teatro de Malta, al ser preguntada por el objeto final de la movilización que, desde que se conociera la noticia de que el impuesto para los distintos sectores del arte se incrementaría de un 8 a un 21%, a mediados del pasado mes de julio, se ha ido gestando tanto desde la Asociación de Compañías Profesionales de Artes Escénicas de Castilla-La Mancha (Escenocam), como desde la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza, (Faeteda). Ni un ápice positivo ven esta medida los empresarios, trabajadores y artistas dedicados en cuerpo y alma a una profesión que ya de por sí no contaba con el mejor caldo de cultivo para la creación y difusión artística en los últimos tiempos. Cuando se trata de ahorrar el ocio y la cultura suelen terminar mal parados. El panorama pintaba mal en una región como la de Castilla-La Mancha, donde hace ya dos años se suprimieron las ayudas a la producción, con la consiguiente «reducción de exhibición de artes escénicas en los distintos rincones de la Región».
Compañías de teatro, de danza o grupos musicales. Quien más y quien menos ha venido haciendo alarde de sus triquiñuelas, dando rienda suelta a esa imaginación que tanto caracteriza al sector y que no ha habido más remedio que bajar del escenario para ir sacando algo de aquí, algo de allá, y continuar con la función. Y a esta situación encapotada para el conjunto del arte y la cultura regional poco ayuda una subida de 13 puntos en el IVA, que pasa de reducido a normal.
Desde Escenocam prevén que en la Región, con un 88,2% de los espacios escénicos de gestión pública, la subida se traduzca en menos contratación por parte de los ayuntamientos que, cabe recordar, ya habían reducido notablemente los presupuestos para la programación cultural. En algunos casos, incluso, habían quedado a cero. Si se repara en las cifras que la Consejería de Cultura ha destinado para la ayuda a la producción en los últimos años, la pendiente de bajada es de lo más pronunciada. Este año se han destinado 360.000 euros a la Red de Teatro de Castilla-La Mancha, lo que supone tan solo un 25% de lo que se dedicó el pasado 2011 y un 22% del presupuesto del 2010.
Si se tiene en cuenta además que, tal y como explica Joseba García, presidente de Escenocam, la compañías de la Región encuentran en los espacios de la misma «su principal mercado de exhibición», la oportunidad de continuar trabajando se complica. «Supongo que seguiremos haciéndolo, aunque en mucha menor medida». A priori, tras un muestro realizado desde la asociación de compañías manchegas teniendo en cuenta las ventas de 2010 y 2011 y la tendencia del primer semestre del año, se estima que la facturación de este 2012 sería de un 40% menos respecto al año anterior.
Cierres en la Región
Por otro lado, y de cara a la situación que se vislumbra para la próxima temporada, García entiende que en torno a tres compañías de la Región podrían echar el cierre y que gran parte de las que se mantengan lo harán con su actividad en 'stand by'. Lo que desde el sector se considera un nuevo golpe a la cultura no entiende de tamaños, ni de grandes, ni pequeñas o medianas empresas. En un sentido lógico, las grandes empresas, que en los últimos tiempos han tenido que sufrir las exigencias de girar a taquilla por los espacios regionales, pues no ya no hay quien pueda permitirse asumir con el coste de un alto caché, padecerán ahora esta subida. Por otro lado, las pequeñas compañías, siempre esforzadas en situar el coste de sus entradas en buenos niveles de accesibilidad para el público en general, tendrán que tomar serias decisiones entre estrechar márgenes de ganancias o ver cómo se reduce el número de espectadores. Esta decisión dependerá finalmente de la política empresarial de la gestión de cada espacio o compañía.
García subraya además, en todo este embrollo, una curiosa paradoja. Y es que, en la Región, prácticamente todos los escenarios propios para la exhibición de trabajos artísticos son de gestión pública, mientras que la mayor parte de las compañías de las artes escénicas son privadas. Así, se ha venido configurando un circuito en el «los continentes han pasado a ser más importantes que los contenidos». Esto es así porque cuando desde las institución advierten de que no hay dinero para la programación, los distintos teatros «cuentan con una serie de gastos fijos, referentes a personal y mantenimiento, que no se pueden recortar».
La música, peor parada
Horizonte negro también en el panorama musical. El albaceteño David Candel, al frente de Molusco Producciones, acostumbrado ya a la complejidad de hacer de la música un negocio óptimo para todos, ve ahora como lo que estaba mal puede ir a peor. «Esta nueva subida sitúa demasiado el porcentaje destinado a los impuestos cuando se trata de música; en un 31%». Y es que al IVA, que pasa del 8 al 21%, hay que sumar el 10% que ya se venía destinando a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y que, «ya lo han anunciado, van a seguir manteniendo». Con todo ello, se trata de un 31% del total de lo que serían ganancias que «no ve ni el empresario, ni el artista, ni el productor...». Por su parte, el sector dedicado al negocio musical que en los últimos tiempos ya ha venido ajustando los márgenes de ganancias ante una situación económica poco boyante que, lógicamente, ya venía repercutiendo en una notable bajada de asistencia a conciertos. Así, esta medida intuye Candel que repercutirá directamente sobre el precio de la entrada pues «es prácticamente estrechar más unos márgenes que no dan más de sí».
Las exposiciones y muestras afincadas en museos se salvan del paso a un IVA normal y continuarán con el reducido, que se situará en un 10% a partir de septiembre.
En términos generales, el camino de la cultura parece tener un claro futuro: quedar relegada a un lugar inaccesible, convirtiéndose en producto de lujo; algo que, ya lo indican desde el sector, «no le corresponde». La opinión es común en todo el territorio nacional y así lo transmiten desde Escenocam. «La repercusión será negativa y el efecto el contrario al perseguido», si se entiende que la medida formar parte de un fin recaudatorio. Y es que por no ver los empresarios artísticos no ven ni tan siquiera justificación económica. El presidente de Escenocam, y otros tantos como él, ya lo viene anticipando desde hace un tiempo. «El 21% de nada, es nada». Es decir, no servirá una subida del IVA si viene acompañada de una drástica reducción del número de espectadores, pérdida de puestos de trabajos y cierre de empresas. Las cifras que se desprenden del informe realizado por Faeteda sobre la repercusión que tendría el nuevo IVA en la situación actual son claras. Apunta que se perderán 43 millones de espectadores; entre empleo directo e indirecto, se prevé que caigan en saco roto más de 4.000 puestos de trabajo como consecuencia de la desaparición de un 20% de las empresas y compañías dedicadas al sector.
Aunque el periodo actual es poco propicio para la puesta en marcha de acciones, el sector cultural lo tiene claro y de cara al próximo mes de septiembre seguirá adelante. Por el momento, ya se ha configurado una Unión de Asociaciones Empresariales de la Industria Cultural Española formada por profesionales del cine, el teatro, la música... y a la que, esperan, se sigan adhiriendo nuevos grupos.