Atrás quedan los tiempos en los que el sector del ladrillo tiraba de la economía albaceteña. El que fuera uno de sus motores sigue sumido de lleno en los efectos de la crisis. Las grúas, anunciando construcciones a diestro y siniestro, que otrora se perfilaban en el horizonte albaceteño, hoy ya no son visibles.
La reactivación de la construcción no parece ni mucho menos cercana. Como tampoco se antoja posible que esta actividad económica vuelva a vivir en algún momento aquellos tiempos dorados de los que disfrutó apenas un lustro.
Un importante stock de viviendas sin vender, dificultades para acceder a los créditos, empresas de la construcción o inmobiliarias que han cerrado, y una tasa de desempleo que, sin prisa pero sin pausa, no deja de crecer, son algunos de los indicadores de que el sector del ladrillo sigue inmerso en su propio 'vía crucis'.
El presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción en Albacete (Apeca), Bienvenido Rosa, reconoce lo obvio. Existe preocupación por la situación del sector de la construcción.
Sin variaciones
Rosa asegura que sigue habiendo una cifra muy elevada de viviendas sin vender que el mercado albaceteño, como sucede en otros muchos puntos de España, no es capaz de asumir. No sabe determinar exactamente el stock existente en estos momentos aunque reconoce que no ha variado apenas en los últimos tiempos.
Desde Apeca el año pasado cifraban en torno a 1.500 los pisos que no encontraban dueño en Albacete. Éste es el último dato hecho público por la asociación con motivo de unas jornadas sobre técnicas de venta de viviendas.
El responsable de la patronal de la construcción albaceteña se queja de la falta de acceso a la liquidez y de la actitud de las entidades financieras a la hora de facilitarlo. En ese sentido, augura que el rescate a los bancos no se dejará sentir en una mayor fluidez del crédito.
Ante esta tesitura los constructores tampoco inician obra nueva . Y otro tanto sucede con la rehabilitación de vivienda. La apuesta de las diversas administraciones públicas por esta medida, con el objetivo de potenciar el sector del ladrillo ante la crisis, por el momento parece ser simplemente eso. Es decir, una mera declaración de intenciones que no se materializa. El máximo responsable de Apeca apunta que no hay ayudas a la rehabilitación y, por tanto, casi nadie se embarca en esta aventura.
Y ya sabe que a 'perro flaco todo son pulgas'. Así que, para colmo de males, la licitación pública no tira tampoco del sector. El Observatorio de la Construcción de la patronal de grandes constructoras, Seopan, cifra en solo 15,4 los millones de euros invertidos entre enero y junio en la provincia de Albacete en licitación de obra pública.
El mayor esfuerzo lo ha realizado, a tenor de las estadísticas, la Administración del Estado que ha dedicado unos 12 millones de euros. Inversiones éstas muy alejadas a las del mismo período de 2008. Entonces, según las mismas fuentes, la licitación pública en la provincia alcanzó los 176 millones de euros. La Junta destinó casi 80 millones frente a los 2,5 millones de este año.
Perspectivas
Quienes conocen a la perfección los efectos de la paralización del negocio del ladrillo, además de los propios constructores, son los trabajadores del sector. Trabajadores en el mejor de los casos, ya que un elevado número ha acabado pasando a engrosar las listas del paro.
Tras el sector servicios, la construcción era a finales del mes pasado la actividad que mayor número de desempleados acumulaba en la provincia. Cerca del 15% del total de inscritos en las oficinas de empleo albaceteñas el pasado mes procedían de la construcción.
Sumaban, hasta alcanzar 7.349 parados, casi medio millar más de desempleados que doce meses antes. Una situación que se agrava si se compara con las cifras de hace cinco años. En julio de 2008, en pleno inicio de la crisis, 4.284 albaceteños buscaban un trabajo en la construcción, es decir 3.000 menos que hoy.