Si hace una década las rutas de las cisternas de la Diputación por la provincia eran una imagen habitual del verano, las sucesivas inversiones en obras hidráulicas han permitido que estas cubas parecieran más bien una necesidad del pasado. Sin embargo, este verano han cobrado de nuevo actualidad y han vuelto a ser protagonistas de la falta de agua potable en pedanías y pequeñas localidades, especialmente como consecuencia de la escasez de precipitaciones que han dejado sin recursos algunas fuentes naturales.
Circunstancias que hasta estos momentos se han dado en tres pedanías de la provincia de Albacete: Fuente del Taif, en Elche de la Sierra; y Los Vizcaínos, en Bogarra, donde las cubas de la Diputación llevan agua potable a sus vecinos una vez por semana; la tercera que recibe esta atención que presta el área de Obras Públicas es Venta de Mendoza, en Villaverde de Guadalimar, donde las cisternas acuden una vez al mes debido a su larga distancia que separa a esta pedanía de la capital. En los tres casos, según explicó ayer a este diario el diputado provincial de Obras Públicas y alcalde de San Pedro, Abelardo Gálvez, el suministro de agua potable obedece a la falta de reservas en las tres fuentes naturales con las que habitualmente se abastece la población de estas pedanías, estado que se ha producido por la escasez de lluvias durante el invierno pasado, uno de los más secos de cuantos se recuerdan en los últimos 60 años. A ello se une que en verano, la población de estos núcleos rurales se triplica y, por tanto, el consumo de agua también.
Además, en el caso de Los Vizcaínos, la pedanía cuenta con un sondeo cerca de un riachuelo al que se filtra un exceso de lodo que impide que ese agua se pueda beber y gastar para comidas y electrodomésticos.
Al margen de estos tres barrios rurales, las dos cubetas con la que este verano está prestando servicio la Diputación Provincial se tuvieron que desplazar en el mes de julio hacia localidades como Valdeganga, Carcelén, Bogarra y Cañada Juncosa (pedanía de San Pedro) para abastecer a sus poblaciones ante las inesperadas roturas en las bombas o tuberías que garantizan el suministro.
Solidaridad intermunicipal
Con una capacidad de 12.000 litros por cisterna, estos camiones suelen salir de vacío de la capital y llenar sus depósitos en las localidades más cercanas a las que hay que abastecer. En este sentido, Abelardo Gálvez resaltó la «solidaridad intermunicipal» que existe en la provincia de Albacete respecto a la cesión de agua, porque «un día le puede pasar a mi municipio y mañana al que hay al lado», indicó. Pero, además, ese agua que se suministra a las pedanías que no cuentan con ellas no se cobra y corre a cargo de los municipios cabecera. Por lo que sí que la Diputación Provincial pasa factura al ayuntamiento de turno es si los trabajadores de estos camiones cisterna contabilizan horas extras, un sobrecoste «que sí tiene que asumir la entidad local». El diputado de Obras Públicas significó que, aunque inesperadas, las roturas en los suministros de agua potable son habituales en época de verano, dado que los municipios incrementan su población, se llenan más piscinas, aumenta el riego de pequeños huertos y crecer de manera importante el consumo, lo que origina el calentamiento de las bombas. Gálvez estipula que las dos cubas de la Diputación estarán dando servicio al menos hasta el mes de septiembre, porque «durante agosto hay mucha gente en los pueblos y en las pedanías y aunque en septiembre se reduce, todavía necesitan este servicio». Se calcula pues que las cubas seguirán de ruta hasta bien entrado el otoño y, con él, las primeras lluvias.