A pesar de que en el pasado Debate del Estado del Municipio, que tuvo lugar el 23 de julio la alcaldesa, Carmen Bayod aseguró que se había terminado con la prostitución en la calle, los vecinos de las calles cercanas a la Estación de Autobuses no están de acuerdo y afirman que las meretrices son visibles a plena luz del día y que incluso mantienen relaciones en jardines y portales.
Uno de los portales que las prostitutas han elegido en más de una ocasión para realizar 'la profesión más antigua del mundo' es el del número 9 B, como explica la presidenta de la comunidad, María Castillo Belmonte. «Ha habido dos escándalos en el portal, porque han metido las prostitutas aquí abajo, donde están los buzones y se las han encontrado con hombres. Con una de ellas precisamente yo llamé a la policía y ahora se han encontrado a una mujer durmiendo aquí abajo».
Algo que corrobora otra vecina del bloque, Ángeles Olivas Núñez. «El otro día bajó una vecina de arriba y vio una señora acostada y no tenía buena pinta y la muchacha no se atrevía a decir nada hasta que no viniera otra. Al final llamaron a los guardias, vino la policía, la pudieron levantar y sacarla. Esto es una vergüenza, porque noche sí, noche no, vienen y se acuestan en el portal y por aquí es una cosa de miedo lo que hay. Aquí hay criaturas que no tienen necesidad de ver estas cosas. Estamos hartos de la prostitución».
En la calle Tirso de Molina, también se han dado casos similares, como cuenta Carmen, vecina del bloque. «Aquí en Tirso de Molina siempre tenemos a siete u ocho en la esquina, en el banco donde está la cabina, se sientan hasta en el escalón de mi puerta, tiran las botellas de cerveza y todo en la puerta. Estamos hartos, el otro día bajé a limpiar la escalera y había una prostituta que no se quería quitar del escalón de la puerta. Ahora hemos vallado el patio que tenemos a la vuelta, pero antes se metían ahí a hacerlo todo y un día pillamos a unos aquí en el portal, que se habían metido a hacer sus cosas. Estamos hartos, porque no son sólo ellas, son los chulos que vienen aquí con los coches y en invierno no se ve, pero ahora en el verano desde el balcón lo vemos todo».
En los jardines
Para Antonio Rosa, vecino de Federico García Lorca, 11, nada ha cambiado con respecto hace dos años. «No hay diferencia ninguna con lo que había hace dos años. Por las noches vienen y se meten por los jardines de aquí abajo a mantener relaciones. El otro día escuché a la alcaldesa que ya no había prostitutas y me gustaría que viniera aquí a partir de las nueve o las diez de la noche».
De hecho, para Juan Y., vecino de Federico García Lorca 7, el que se metan en jardines y patios particulares es uno de los problemas que más preocupa a mucha de la gente que vive en el barrio. «Se ven prostitutas por el barrio y el principal problema que tenemos es que se quieren meter aquí al patio. De hecho se meten. Si las ves y las intentas echar se encaran contigo, de hecho la policía no hace nada. Si ellos no pueden hacer nada, yo menos. Hay varios vecinos que las han visto mantener relaciones en los jardines de abajo y han llamado a la policía, porque hay críos».
De hecho han vallado el patio trasero para evitar que las prostitutas mantengan relaciones allí. «En nuestro bloque por la parte de atrás hemos puesto rejas, porque se metían y hacían lo que querían y más. Es un patio particular con entrada de cocheras. Ahí había unas puertas, pero no estaban con llave y entraba y salía quien quería y por eso pusimos rejas, por esa gente, porque se metían con los clientes. Sales a las siete a trabajar y te encuentras lo que no te tienes que encontrar y yo no me voy a asustar, pero con la gente que las acompaña, que no sé si son chulos o no, te pueden sacar una navaja o lo que sea, por no hablar de la inseguridad de ellas, que van siempre por mitad de la calle y las pueden atropellar».
Drogas
Varios vecinos aseguran además que algunas de las chicas que se prostituyen se drogan, como afirma Valentín Albarado, de la calle Juan Ramón Jiménez. «Esto es una casa de putas, mantienen relaciones por todos sitios, aquí en el césped, en los váteres de la estación y están secas y drogadas. De noche esto es una casa de putas, de día cuando me levanto yo aún están por ahí. A esto no hay derecho, se han venido todas las prostitutas aquí. Por eso hay un montón de vecinos que han puesto rejas, para que no se metan a follar en los jardines. En los servicios de la estación se ponen a hacerlo, entra una familia al baño con los hijos y se encuentra ahí a los dos. Tenían que actuar los guardias».
Rafaela Martínez de la calle Melilla, coincide plenamente. «Hay prostitutas desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche, a la hora que quieras hay prostitutas. Usted no sabe las veces que he llamado a la policía, a la local y a la nacional y hacen caso omiso, tanto de los proxenetas, como de las drogas, como de la prostitución».
También hay más de un vecino al que le dan pena estas mujeres, como es el caso de Llanos Rodenas de Federico García Lorca. «Se sigue viendo prostitución, pero esto es una desgracia, porque son unas criaturas que te da pena verlas. Yo he visto a una en invierno con todo el frío y he salido con cinco euros y se los he dado, porque es una pena. Seguir siguen por aquí, pero no se ven escándalos, se ve un travesti rubio, pero escándalos no, ni cosas desagradables».