Con cada mes que se cierra, una nueva caída de ventas de vehículos nuevos se conoce. Los consumidores no están para lujos y el miedo a perder el trabajo -o el hecho de haberlo perdido ya- hace que los pocos ahorros que se tengan se mantengan en la hucha 'por lo que pueda pasar'.
Esta pescadilla que se va mordiendo la cola desde 2008 ha convertido en «insostenible» la situación de los concesionarios de coches de la provincia de Albacete, que ya alertan de posibles futuros cierres si el Gobierno estatal o regional no les echa una pequeña mano y recupera aquel Plan 2000E que el ejecutivo de Zapatero puso en marcha en el segundo semestre de 2009.
Una iniciativa que en Castilla-La Mancha contó con 10,1 millones de euros destinados a la adquisición de 20.200 vehículos y que en febrero de 2010 permitió que la matriculación subiera un 55% en la provincia de Albacete.
Datos muy dispares y diferentes a los que ayer aportaba a este diario el presidente de la Asociación de Concesionarios de Albacete, Pedro Cifuentes, que resaltaba la bajada en un 33,7% de la matriculación en el mes de junio pasado, que se debe sumar a la caída del 25,8% de ventas que el sector viene registrando desde que se inició el año 2012.
Resultados en negativo que Pedro Cifuentes llega a calificar de «escalofriantes» porque se ha de tener en cuenta que los concesionarios vienen acumulando pérdidas desde el año 2008 en el que estalló la crisis en la venta de vehículos nuevos.
En cifras absolutas, Cifuentes explica que de los 600 coches mensuales que se venían vendiendo en los 24 concesionarios con los que cuenta esta provincia, en estos momentos se ha bajado a los 160 vehículos/mes, lo que el sector entiende como una caída «tremenda» que les hace prácticamente «insostenible» su supervivencia.
Por ello el presidente de la Asociación de Concesionarios de Albacete alerta de que, si las ventas no se recuperan con nuevas medidas de apoyo por parte de la administración pública, «desgraciadamente vamos a desaparecer, porque hay muchos concesionarios que ya lo están pasando muy mal», a pesar de que en los últimos tiempos han venido adaptando infraestructuras y personal a los tiempos actuales. Precisamente confirma que, en lo que va de año, los concesionarios han tenido que reducir bastante sus plantillas, calculando que en lo que va de año se han visto en la obligación de destruir un 30% de puestos de trabajo.
Psicosis a comprar
Ante este panorama, los empresarios del motor entiende que solo un plan de ayudas como el que desarrolló el Gobierno Zapatero en 2009 puede sacarlos del pozo en el que se encuentran, dado que no tienen muchas esperanzas en que el consumo se reactive. Tanto es así que Pedro Cifuentes opina que en la población hay una «psicosis» de quedarse sin empleo por lo que los ahorros no se invierten como antes en comprarse un coche nuevo: «Para algunos puede seguir siendo un producto de primera necesidad, pero ahora hay muchísima gente que no prioriza la compra de un coche y lo que hace es acudir al taller a reparar el que tienen con ocho o diez años de antigüedad».
Este hecho es el que encamina al sector del automóvil a requerir a los gobiernos estatal y regional que elaboren medidas de apoyo para animar las ventas, como ya lo ha hecho ya la comunidad autónoma de Cantabria, cuyo gobierno destinará 500.000 euros a un plan de ayudas a la venta de vehículos nuevos, que permitirá a cada comprador un ahorro de 1.200 euros en el precio. De ese ahorro, 300 serán aportados por el Ejecutivo cántabro y los 900 restantes por los concesionarios, con los que se ha acordado la medida.
Para los concesionarios albaceteños, este sería un buen sistema para revitalizar las ventas y, además, garantizaría al Gobierno autonómico recuperar el dinero adelantado a través vía impuestos e IVA.
De momento, la federación regional del sector está estudiando la posibilidad de elevar a la Junta de Comunidades una serie de sugerencias para elaborar un plan que suponga un revulsivo para la compra de vehículos nuevos.