Es un fotógrafo de toda la vida. Es una de sus medallas existenciales. Lo piensa y lo afirma con satisfacción bien administrada, al mismo tiempo que ganada en muchos años con la cámara reflejando la vida, las personas y las cosas. Es Ramón Donate Redón, (Albacete 2 de Diciembre de 1926), un experto y experimentado profesional de la fotografía, tradición que le vienen de su abuelo. Nacido en la calle Tejares, número 61, acudió pronto al colegio, a Escolapios, aunque dejó con celeridad los estudios escolares para dedicarse desde los siete años a la fotografía tanto de estudio como de exteriores. Es, por tanto, su vida.
Ramón tienen muy buena memoria y es un vitalista por excelencia. Decía Carl Mydans que uno se convierte en fotógrafo cuando ha superado las preocupaciones del aprendizaje y en sus manos la cámara se convierte una extensión de uno mismo. Entonces comienza la creatividad. Fue lo que pasó con Donate como popularmente se le conoce.
Comienzo en Pozohondo
Comenzó en Albacete a hacer fotos, pero en realidad fue en Pozohondo donde se había desplazado con su familia cuando intensificó esta actividad.
«Mi padre era muy miedoso, de manera que tras el bombardeo que hubo en Albacete de ocho horas de duración decidió emprender viaje a Pozohondo en el Ford de pedales que tenía con todos los trastos de fotógrafo. Allí no teníamos casa, fue a ver a su primo que era el alcalde que le ofreció las llaves del Cuartel de la Guardia Civil, cerrado por la contienda civil española. Luego, llamaron a mi padre que era de la quinta 'El Saco', la del 23 y lo trajeron a San Vicente en la carretera Valencia», recuerda Ramón Donate.
Mientras tanto, la gente de los pueblos cercanos a Pozohondo iba a fotografiar a los críos. Allí estaba Donate para hacerlas y comenzar a ganar algo de dinero, que dicho sea de paso se cobraba poco, porque lo que se hacía era cambiar comida por las fotos. Es lo que nos dice.
Un niño haciendo fotografías a los niños. Contrastes La dura infancia se hizo realidad en este hombre que se hizo a sí mismo. Terminada la Guerra vuelven a Albacete para seguir con la profesión con su padre, viajando por los pueblos de la provincia en las fiestas. Además de los utensilios propios de la profesión, llevaban en su equipaje un caballo de cartón, un toro del mismo material, figuras humanas de cartón sin cabeza para meterse en ella el fotografiado. ¿Quién no tiene un recuerdo de esta guisa entre sus recuerdos infantiles?
Surge en la conversación otro hecho de interés en el relato de su vida, en el contar de su historia. La figura de su abuelo que lo llamaron a la Guerra de Cuba. «Estuvo unos años y un día mandaron una nota a su pueblo diciendo que había muerto, pero a los tres años apareció un día en esta localidad viniendo andando desde Hellín con una maquina de cajón de fotografiar al hombro». Una historia singular, sin duda.
Lorca marca su vida
Llegó el tiempo de hacer el servicio militar. Lo realiza en Lorca donde conocerá a su mujer. Tiene también su historia.
En la mili estuvo «enchufado» en el Regimiento de Infantería y tras jurar bandera me dedicaron a hacer fotografías. Le pidió a sus jefes que lee dejaran salir por Lorca de paisano para hacer fotografías, para ganar algo de dinerillo con su cámara de paso universal.
«Un día me paré en la puerta de un colegio para hacer unas fotos a unos niños. Salió la maestra a pedirme explicaciones por mi forma de proceder. Finalmente hice amistad con esta mujer, nos hicimos novios y me casé con ella, Inés. Al principio no le dije ni a ella ni a su familia que era militar, pues de hacerlo me hubieran obligado a no seguir con la relación. Un día tuve que hacer fotos al coronel en una visita del general vestido de militar y me reconocieron. Le expliqué la situación a su familia y no hubo luego ningún problema», manifestó Ramón Donate.
Se establece cuando vive en Albacete en la calle Blasco Ibáñez donde abre un estudio de fotografías, que ha tenido hasta su jubilación.
Explica sus técnicas, sus formas de trabajo, sus hallazgos, incluso sus truquillos en todos los tipos de máquinas que ha tenido, «la mejor sin duda la Contas alemana y para el estudio otra muy buena que compré a Giner, que estaba ubicado junto a la Diputación». Vuelve con la imaginación hacia aquel Albacete, da nombres de buenos fotógrafos como Belda, Escobar, Giner, Pelegrín y naturalmente nuestro protagonista, Donate.
Digital
Se ha tenido que ir amoldando a los tiempos, también a las digitales ahora. «Es nuestra obligación, pero donde haya un buen negativo en blanco y negro que se quite todo lo demás en fotografía en cuanto a la calidad. La clave para hacer una buena fotografía es conseguir un buen negativo con una buena luz en el exterior», apunta con conocimiento de la situación Donate.
«Antes del flash trabajaba con magnesio al que había que hacer un tratamiento para el fogonazo. Era como se trabajaba por ejemplo en las bodas. Un día en la sacristía se llenó todo de humo. El cura se asustó y nos llamó la atención, aunque no teníamos otra manera de proceder». Así de claro lo razona.
Ha hecho miles y miles de fotos, a ciudadanos de a pié, a famosos, artistas, toreros, pues Ramón es reportero gráfico de los semanarios taurinos Festa de Lisboa y El Mundo de los Toros.
En esta actividad, recuerda que conoció al centenario fotógrafo taurino Paco Cano en Linares. «Allí lo conocí en la Feria de la muerte de Manolete. Yo estuve en la plaza, hice fotografías de la cogida en la plaza, del momento de la cornada, pero casi todas se me han perdido. Es uno de los disgustos que tengo. También hice una fotografía muy curiosa en Tarazona de la Mancha el 22 de agosto de 1953 a Chicuelo II. Ese día cortó cuatro orejas, dos patas, el rabo y los testículos del toro. Guardo estas fotos con mucho aprecio», aseguró Donate.
La conversación es tan amena como fluida y llegando al final da una de las claves para ser buen fotógrafo: «sobre todo que te guste mucho la fotografía, que te apasione de verdad». Luego comenta que la mejor foto que ha hecho fue una imagen del Depósito del Sol en una noche de truenos y relámpagos». Se queda con la gana de hacer pocas cosas en su profesión, pues lo ha logrado todo. «La fotografía no es algo totalmente verdadero. Es una ilusión de la realidad con la cual creamos nuestro propio mundo privado». Lo dijo Arnold Newman. Donate lo ha hecho con brillantez.