El caso de Pedro López Salas es especial. Tiene una dedicación en la que invierte la mayor parte de su tiempo: el piano. Pero es que aparte dicen que juega al tenis muy bien y, además, en el instituto no tiene ningún problema para sacar los cursos con media de sobresaliente.
Pedro estudia tercero de piano en el Conservatorio de Albacete y su sueño es dedicarse a la música. La pregunta es: ¿cómo se organiza para sacar tiempo para todo? «Lo principal es el instituto y el piano. Más o menos me planifico lo que voy a estudiar y cuanto tiempo le voy a dedicar y así poco a poco no pierdes tiempo y sacas el trabajo adelante sin problemas».
Sobre el deporte dice que no es una dedicación absoluta y que lo tiene como una afición solo de fin de semana a la que le dedica una hora cada día. Lo importante es que tiene muy claras las prioridades. «Por delante está el piano y el instituto», afirma.
Deberes de verano
Las tareas de verano no le preocupan ya que dice que «las vacaciones son para relajarse, sin perder de vista el estudio, yo intento hacer lo que nos mandan porque luego te pueden subir la nota en la primera evaluación si llevas el cuadernillo hecho».
Sobre la pérdida de la rutina y el esfuerzo que puede costar reengancharse al curso en septiembre, Pedro lo tiene claro. «Como yo con el piano llevo una rutina que no puedo romper, porque si dejas de tocar pierdes tacto y técnica, me es más fácil adaptarme al ritmo del instituto. De hecho durante el verano no dejo de hacer cosas, este año haré un curso-concurso en Granada».
Dedicación
Pedro tiene algo más que una afición por tocar el piano; es una devoción, y algo que, más que probablemente, sea su futuro puesto que quiere dedicarse a la música.«El piano lo toco todos los días, intento dedicarle todo lo que puedo, pero como hay problemas con la sala del Conservatorio que no puedes usarla todos los días todo el tiempo que quieras, le echo una media de dos horas al día, los fines de semana más».
La afición por la música le viene de familia, ya que su abuelo era músico. «Yo tenía contacto con la música desde los cuatro años, mi abuelo era violinista y yo le escuchaba, pero realmente fue a los nueve años cuando me decidí a ponerme oficialmente».
Pedro ha terminado piano este curso con matricula de honor, y asegura que el esfuerzo de todo el año merece la pena cuando ves que acabas con buenas notas. Se ve futuro en la música, por lo menos es a lo que le gustaría dedicarse. Al haber ganado concursos le animan a seguir en su empeño de ser pianista y ya vislumbra sus próximos años estudiando la carrera superior de piano.