Desde 'Extintor de incendio' hasta 'Himno del caminante kamikaze', pasando por un 'Gol psicológico', los diez temas del primer disco en solitario de Fernando Alfaro, 'La vida es extraña y rara' (abril de 2011), siguen llenando salas de todo el país en una gira de presentación inagotable para el que fuera miembro de Surfin' Bichos. Mañana, con el concierto con banda al completo, que tendrá lugar a las 23,00 horas, en la sala Baobá de Albacete, se cierra en la ciudad el círculo de los formatos en los que ha venido trabajando el albaceteño. Con esta cita, un Alfaro más empeñado que nunca en buscar la rareza de cada canción, se quita la espina de no haber acercado, hasta el momento, el formato más propicio para el disco a su ciudad natal.
-Tercer concierto en Albacete para la presentación de 'La vida es extraña y rara' y primero con banda. ¿Con quién se sube al escenario?
-Con la banda que me viene acompañando en los últimos tiempo. Me acompañan Xavi Molero, batería con el que grabé el disco; Marcel Cavallé, teclista y guitarra y, el nuevo bajista, Darío Vuelta. Ellos están en este formato deluxe, para el que está pensado el disco, aunque a mí me gusta buscar las esquinas y las vueltas a las canciones y tocarlas desde yo solo con una guitarra, hasta con guitarra eléctrica y batería, como lo hice hace unos meses en Albacete, o con piano y guitarra.
-Con el de mañana, habría acercado varios formatos a la ciudad. ¿Siempre se acuerda de su tierra?
-La verdad es que sí. Tenía la espina de no haber tocado con banda en Albacete todavía. Ocurre, además, que en mi ciudad de adopción, Barcelona, tampoco he tocado todavía con banda al completo. Con esta mini gira me saco esa doble espina. Yo sigo estando en plena promoción del disco; recuerdo cuando, a los pocos meses de publicarlo, ya me estaban preguntando si pensaba sacar algo nuevo. La respuesta era no. Ese es un pequeño mal de hoy en día: tendemos a usar y tirar las cosas, sin llegar ni siquiera a entenderlas. 'La vida es extraña y rara' es un disco que tardó cuatro años en madurarse y me niego a que desaparezca en cuatro meses.
-¿Seguirá la presentación hasta que el cuerpo se lo pida?
-Voy haciendo cosas para el futuro, pero llegarán cuando tengan que ocurrir. Ahora estamos grabando un videoclip de 'Extintor de incendios', muy propicio para esta canción de falsos finales, y saldrá para septiembre o así, con calma. No tengo planes inmediatos, más allá de colaboraciones con gente... Los discos que de verdad valen la pena son los que se alargan, los que tienen la suficiente profundidad como para seguir escuchándolos y aprendiendo. Cuando he comprado muchos discos he sentido una especie de insatisfacción perpetua; nunca podía llegar al fondo de ellos y, al final, volvía a lo que venía haciendo en mi etapa preadolescente: elegir muy bien los discos y dedicar mi tiempo y atención a los que valían la pena. Eso es lo que he querido hacer.
Producción cuidada
-¿El cuidado de la producción se puede sentir en el directo?
-Hace tiempo concluí que es muy distinto un directo que un disco; juegan otro tipo de factores, aunque la estructura del sonido es la misma que la del disco. Este formato suena más cercano al disco, pero no nos obsesionamos en reproducir lo que hay en él, no funcionaría. Es mejor un tratamiento más sónico, relacionado con la elección del instrumento empleado para cada cosa.
-¿Fue fácil encontrar músicos en Barcelona?
-No fue muy sencillo encontrarlos porque no conocía a mucha gente en Barcelona cuando llegué. De lo que me he dado cuenta es de que en Albacete hay muchísima cantera de buenos músicos. En cuanto a las diferencias, son más personales que otra cosa. Cada músico es diferente; por lo demás, ya he establecido relaciones como las que he tenido con los músicos con los que he trabajado siempre.
-Ha sido uno de los artistas más nominados en los Premios de la Música Independiente...
-Siempre he tenido buenas críticas, con todos los discos, uno u otros grupos... Es algo que cuando uno comienza hace especial ilusión. Ahora, sigue haciendo ilusión, pues se trata de la opinión ponderada de gente a la que respetas, que tiene sensibilidad musical; pero se ve con distancia. En la música tienes que poner todo sobre la mesa: talento y trabajo y, además, tener suerte. Con ello, puede que tires adelante.