Narcotráfico, dinero y corrupción son tres palabras íntimamente ligadas a la política mexicana, pero Barack Obama no puede permitirse que esa ecuación cruce el Río Bravo y se infiltre en su campaña. Por eso ha decidido devolver casi 200.000 dólares (unos 151.000 euros) donados por los miembros de una familia azteca que busca el indulto para uno de sus hermanos, involucrado en drogas, juegos y estafas.
Los hermanos Cardona carecían de historial político hasta que empezaron a hacer campaña para que su hermano Pepe pudiera volver a EE UU, donde le busca la justicia de Iowa por fraude. El llamado 'zar de los casinos' fue sentenciado a cinco años de prisión en 1992, pero mientras apelaba la sentencia aprovechó la libertad condicional para abandonar el Estado. Más tarde fue detenido en Nuevo México por tráfico de marihuana, sin que quede claro por qué el fiscal federal decidió eximirle de los cargos e incluso expurgar su historial delictivo, lo que no impide que Iowa siga teniendo una orden de detención contra él.
Según ha detallado la revista 'Proceso', el fugitivo cruzó la frontera, obtuvo licencia de juegos, montó un casino en Monterrey con inversores de Louisiana, inyectó 5 millones de dólares (3,77 millones de euros) a las campañas de los políticos que le interesaban para conseguir más licencias y pronto amasó una fortuna que le dio notoriedad. Su papel en las violentas guerras de los casinos le convirtió en blanco de un intento de asesinato en 2007.
Presiones corporativas
Desde entonces un prominente abogado de Iowa que fue presidente del Partido Demócrata y dice haberle conocido en la Universidad se acercó a la oficina del gobernador Chet Culver para pedir el indulto de Pepe Cardona. Pero la fiscal del Estado que le persigue, Janet Lyness fue tajante: «Se me ocurre poca gente que lo merezca menos», escribió. El indulto fue denegado.
Todo esto pasó desapercibido para la campaña de Obama, pero no para 'The New York Times', que denunció las donaciones de los hermanos Cardona en cuanto vio sus nombres en la lista de donantes. En la primera campaña presidencial que sufre la explosión de las Súper Pacs, la campaña de Obama empieza a traicionar su promesa de mantenerse fiel a su tradición de pequeños donantes y dinero limpio para evitar presiones corporativas. El rotativo dice que el mandatario y sus representantes están haciendo señas a sus donantes más onerosos para que contribuyan a la principal Súper Pac demócrata, Priority USA Action.