El programa de ayuda psicológica a maltratadores, Vitrubio, ha quedado paralizado por falta de financiación, así lo explicaba ayer la decana del Colegio de Psicólogos de Castilla-La Mancha, María Dolores Gómez Castillo, tras mantener una reunión extraordinaria en la sede, ubicada en Albacete, en la que se daban cita profesionales de toda la región, para tratar la situación del colegio y su relación con las administraciones públicas.
Gómez explicaba que el programa Vitrubio, que era un servicio gratuito de intervención con hombres que ejercen o han ejercido la violencia de género, no puede continuar por falta de financiación.
Aunque el programa ha dejado de funcionar, la decana de los psicólogos confiaba en que en el futuro pueda volver a funcionar, ya que en una reunión mantenida reciente con la directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, Teresa Novillo, ésta se comprometió a una futura reactivación. «Nos dijeron que es un programa muy interesante para prevenir la violencia de género, que tienen buenos informes, pero que hasta que no haya dinero, no podrá continuar».
En cualquier caso la paralización de Vitrubio no les ha pillado de sorpresa. «Vitrubio comenzó a funcionar en 2004 y en 2008 sufrió recortes de entre el 30 y el 40%. Entre 2009 y 2010, el presupuesto bajó entre un 70 y un 75%, con respecto al año inicial y finalmente en 2012 el presupuesto ha sido cero». Pero sin duda, uno de los temas estrella de la reunión que los psicólogos del colegio mantuvieron ayer en Albacete, fue el de la situación del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias, Crisis y Catástrofes (Gipec).
Eficacia
Y es que la actual coyuntura económica, ha provocado que su aplicación y eficacia se hayan visto mermadas, puesto que la Junta de Comunidades adeuda los pagos de dos años. «Estamos en espera de hacer un contrato con la administración. Verbalmente nos han dicho que habrá convenio, porque quieren continuar, pero llevamos sin contrato todo 2012. Además de 2010 no han pagado prácticamente nada y en 2011 no hemos recibido ningún dinero. Esto es algo casi voluntario, pero hay que pagar algo a los psicólogos, para que al menos no les cueste dinero realizar la intervención». Por eso, aunque en la reunión celebrada ayer se decidió que el programa continuara los dos próximos meses, el colegio se volverá a reunir en esa fecha para ver si es viable, puesto que los psicólogos no quieren que se genere una deuda que el colegio no puede permitirse y el Gobierno regional no puede garantizar un calendario de pagos.
En cualquier caso, los psicólogos se muestran abiertos al diálogo, para evitar que un programa «de probada utilidad para la sociedad», que lleva funcionando desde 2004, desaparezca.