Cuando sus padres hicieron socia de Cruz Roja a Iris Sánchez, en el momento de su nacimiento, seguro que no podían imaginar que algún día ese gesto le valdría a su pequeña un homenaje «de corazón» por parte de la ong. Sesenta y tres años han pasado desde su inscripción como socia. Un compromiso con Cruz Roja que esta albaceteña ha afianzado a lo largo de su vida, haciendo socio a su nieto también.
En nombre de todos aquellas personas y causas a las que ha contribuido Iris con su aportación, desde Cruz Roja ayer quisieron hacer visible su agradecimiento. Un agradecimiento extensible a los más de 11.000 socios que integran la red de la ong en la provincia, 5.885 de ellos en la capital albaceteña.
Y lo hicieron con un homenaje sorpresa en el que congregaron a socios, voluntarios, amigos y familiares en el Pasaje Lodares a las doce del mediodía. Todo estaba perfectamente preparado para que en ese instante Iris atravesase el Pasaje y se viese sorprendida por pancartas con las caras de algunos de los voluntarios de Cruz Roja dándole las «gracias de corazón».
Con globos, flores e incluso un grupo de músicos sorprendieron a esta mujer a la que habían sacado de casa en una gélida mañana con los termómetros bajo cero con la excusa de comprar «en teoría» zapatos.
«Nunca me habían hecho algo así y, por supuesto, que no me lo merezco. Ha sido preciosísimo. No lo voy a olvidar nunca», relataba recorriendo aún con la mirada al nutrido grupo de corazones solidarios reunidos en torno a su persona.
Discreta y modesta, Iris insistía en que el homenaje a que acababa de recibir era solo una forma de «personificar en alguien insignificante el agradecimiento a todos los socios».
Y es que este homenaje se enmarca, tal y como subrayaba la presidenta local de Cruz Roja, Emilia Lara, en la campaña que la ong está llevando a cabo bajo el lema 'Gracias por ser socio'. Con ella se quiere agradecer la inestimable colaboración de estos, máxime en tiempos de crisis, e invitar a otros ciudadanos a dar este paso y a convertirse en una parte más del entramado solidario que es Cruz Roja.
Seguir el ejemplo
«Siempre que hay alguien que canalice el que tú puedas ayudar a terceras personas es muy bueno. Y si lo hacen muy bien, como es el caso de Cruz Roja, mucho mejor», explicaba Iris aún sorprendida.
De ahí que ella no dude en animar a los albaceteños a dar este paso y a colaborar con Cruz Roja para que esta organización, que llega donde muchos no pueden hacerlo, tienda su mano a quienes más lo necesitan.
Una labor que, en palabras de Emilia Lara, no sería posible sin la figura de los socios. «Ellos tienen que saber que gracias a su aportación las esperanzas de la gente se hacen realidad y mejoran sus posibilidades», enfatizaba la presidenta local.
En esta ocasión, como ella decía, el agradecimiento se centra en «la persona de Iris, que tiene mucho valor humano, pero es para todos los socios». Los asociados aportan en la medida de sus posibilidades aunque la cuota media se sitúa entre 30 y 90 euros. «La cuestión es ayudar en la cuantía que se pueda», afirmaba Lara.
Y en plena crisis sus socios están dando toda una lección de solidaridad. Algunos han tenido que reducir sus cuotas, pero la mayoría las han mantenido e incluso los hay que la han aumentado. Algo que deja claro que para las almas solidarias no tienen cabida los recortes. Máxime cuando son más los que necesitan de su pequeño pero gran gesto.