A pesar del frío, Sevilla está que arde. Me refiero al congreso del PSOE que hoy elegirá a su secretario/a general entre lo malo y lo peor. O lo que es lo mismo, entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Carmen Chacón. Hasta la votación de esta mañana, nada está decidido. Y esa sí es una novedad en los cónclaves socialistas, desde el año 2000, en que todo el mundo daba por ganador a Bono, y salió elegido Zapatero… ¿Se acuerdan de Zapatero? ¿Cuántas nubes habrá contado desde que bajó de ellas y se instaló fuera de la Moncloa? Más entretenido sería contar los parados que ha dejado, infinitamente más numerosos que las nubes. Pero no creo que él, ni los que aspiran a ocupar su puesto dentro del partido, se vayan a detener en esas minucias. Lo que hacen en este congreso es practicar el «ombliguismo». Además de ejercer presiones «ilegales, ilícitas e inmorales», según han denunciado ellos mismos. ¡Y eso que la lucha es entre compañeros, qué no harán con los rivales!
Sea cual sea el resultado de la votación, es evidente que los socialistas están más divididos que nunca. Me consta que la lucha interna es brutal. Hay muchos intereses en juego. No se trata solo de conseguir un cargo orgánico. Lo cierto es que muchos militantes de base se han quedado con la frustración, la decepción y las ganas de tener más opciones para elegir, que entre Rubalcaba y Chacón. Insisto, entre lo malo conocido y lo peor por conocer. Da la impresión de que los desastrosos fracasos electorales de mayo y noviembre, no han enseñado nada a los dirigentes de este partido. Por eso resulta fácil vaticinar que este congreso se cerrará en falso y que en la larga travesía del desierto que han iniciado, aún existen muchas batallas pendientes. Aunque mañana se den besos y abrazos, y parezcan encantados de haberse conocido, no se lo crean. Es solo una falsa imagen de unidad, de cara a la galería y a la propia militancia.
En lo que no hay discrepancias es en los sueldos. Alucina ver, junto a la millonaria cifra de parados, los ingresos millonarios que figuran en la declaración de bienes de nuestros dirigentes regionales del PP y del PSOE. Aquí hay pocas diferencias ideológicas. La pela es la pela y, como dice el refrán: «ándeme yo caliente, y ríase la gente». Lo que pasa es que la gente no se ríe cuando comprueba que la presidenta, María Dolores Cospedal, declara unos ingresos netos anuales de 168.000 euros y su antecesor en el cargo, José María Barreda, superó los 85.000, con un saldo medio bancario de 430.000 euros. Todo ello sin entrar en otros detalles patrimoniales. Claro que tampoco está mal que el 'sindicalista' de Comisiones Obreras, Juan Antonio Mata, haya percibido, como presidente del CES, 54.000 euros netos, durante 2010. Mejor aún es el sueldo del chófer del ex presidente José Bono, que cobró de la Junta de Comunidades más de 44.000 euros netos. El silencio se paga caro.
Mientras no se acaben todos estos privilegios, los políticos seguirán estando a años luz de los ciudadanos. Lo mismo da que nos vendan divorcios y bodas ante notario, o ante Mickey Mouse. O que cambien un libro de texto, cuando lo que deberían hacer es revisar todo el sistema educativo, que es un auténtico fracaso, no tiene interés para los alumnos, y está orientado a crear ciudadanos obedientes, en lugar de enseñarles a pensar por sí mismos y a afrontar la vida con creatividad… Supongo que el Gobierno está desaforado, presentando medidas vistosas, pero de escasa relevancia, para contentar a su clientela y conseguir que el resto nos olvidemos de cómo nos han mentido, haciendo lo que no iban a hacer: subir los impuestos. ¡Lo llevamos claro!