Si se acepta el irónico principio de que en política dos y dos no son necesariamente cuatro habrá que asumir que, tal vez, «medio año antes» (de lo previsto) es equivalente a «según lo previsto». Ayer, en la reunión de ministros de Defensa de la OTAN, esto estaba claro porque, sin aparentes complicaciones, quedó establecido que el anuncio de Leon Panetta del miércoles sobre el calendario del contingente norteamericano en Afganistán no ha cambiado nada.
Pero es cierto que, a bordo del avión que le llevaba a Bruselas para la conferencia, el jefe del Pentágono dijo que para mediados de 2013 concluirían las operaciones de combate del cuerpo expedicionario norteamericano en el país, lo que permitió titular a un medio tan cuidadoso como el 'New York Times' que Washington adelantaba dejar su papel central en la guerra «más de año y medio» de la vuelta a casa prevista para el fin del año 2014. El anuncio-sorpresa se apoderó de inmediato de la reunión en lo tocante a impacto noticioso y como inevitable presión sobre la agenda de la misma.
Pero no hubo tal cosa y todos, incluido el ministro español, Pedro Morenés, parecieron no haber oído nada y reiteraron la vigencia del calendario previsto en la última cumbre atlántica, en Lisboa en diciembre de 2010. Entonces como ahora estaban allí en la sesión de cierre no solo los miembros de la OTAN, sino los llamados 'países socios' y por lo que toca al mando militar, el jefe supremo norteamericano en Afganistán y jefe de la fuerza internacional multinacional (ISAF), general John Allen. Es de suponer, pero nadie pondría la mano en el fuego, que Panetta habría familiarizado previamente a Allen con su anuncio, que extrañó mucho no solo por su relevancia, sino porque Panetta -diputado en cuatro legislaturas, exjefe del gabinete de Clinton, exdirector de la CIA y político en activo- es, a sus 73 años, un veterano y solvente alto funcionario conocido por su dominio del oficio y su tendencia a la discreción.
Su nombramiento como secretario de Defensa el año pasado garantizaba no solo la continuidad de la obra de Robert Gates, que aplicó con éxito los criterios del dúo Obama-Biden siendo, como él decía, republicano de corazón pero sin carné, sino el tono de sobriedad y rigor que el Pentágono exige. Por todo esto sorprendió mucho su anuncio y aún más que fuera subsumido horas después en una avalancha de declaraciones de todos los socios en torno al lema conocido del 'sostenella y no enmendalla'. Esto, sin embargo, no anula -¡qué se sepa!- la decisión francesa de adelantar en un año el fin de sus misiones de combate un año antes de lo previsto. Pero a Sarkozy le dolían los cuatro soldados galos muertos a manos… de supuestos aliados afganos. En ambos casos, además, ha habido discretas sugerencias de que los adelantos del fin del suplicio tenían cierto perfume preelectoral.