Nació con la intención de hacer más llevadera la conciliación de la vida laboral con el cuidado de los hijos en aquellos casos en los que éstos sufran una enfermedad grave. Estos pequeños requieren una atención constante y el apoyo de sus progenitores tanto dentro del hospital como fuera de él. Algo que difícilmente resulta posible para los padres trabajadores y que el anterior Gobierno quiso facilitar con la aprobación de una reducción de jornada para uno de los dos progenitores.
La medida en cuestión, que entró en vigor en enero del año pasado, no ha obtenido ni la repercusión ni los resultados esperados en un primer momento. Las cifras de solicitudes que se han producido hasta el momento hablan por sí solas. Y es que, doce meses después de su implantación, en Albacete el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) solo ha registrado una petición para beneficiarse de la prestación económica por la reducción de jornada.
No obstante, eso no significa que no existan más solicitudes. Además del INSS las peticiones pueden ser tramitadas por las mutuas, si bien desde la organización que aglutina a éstas aseguran no tener datos al respecto. De hecho señalaron que a nivel nacional las peticiones que han recibido en este sentido son todavía muy pocas.
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Desde el momento en el que se presentó la normativa uno de los colectivos que se pensó que podría beneficiarse en mayor medida fue el de padres de niños aquejados de cáncer. Pero lo cierto es que, al menos en Albacete, no ha sido así.
La trabajadora social de la Asociación de Niños con Cáncer (Afanion), Isi Cañete, reconoce que desde que se dio a conocer la nueva figura han recibido las consultas de padres que forman parte de la organización interesándose por los trámites a realizar y por la prestación económica en cuestión que lleva aparejada. No obstante, en la mayoría de los casos las familias no reunían los requisitos establecidos o simplemente la reducción de jornada no se adecuaba a sus necesidades.
Así por ejemplo, Cañete recuerda que la reducción solo puede ser solicitada por uno de los progenitores y que, en todo caso, debe ser de al menos el 50% de la jornada laboral y de no más del 95%. «No se puede reducir la jornada al 100%», subraya la trabajadora social de Afanion indicando que por ello la mayoría de las familias optan por otras fórmulas que se adaptan mejor a sus situaciones específicas.
Y es que hay muchas cuestiones que en este tipo de enfermedades que requieren un cuidado constante, bien sea en el proceso de hospitalización o posteriormente, que deben ser tenidas en cuenta. En muchos casos el cuidado del menor requiere una dedicación a tiempo completo por lo que esta medida no llega a cubrir las expectativas y necesidades de todas las familias.
Esta reducción se traduce en una prestación económica consistente en un subsidio del 100% de la base reguladora prevista para la incapacidad temporal por contingencias profesionales, que se percibirá en proporción a la reducción de jornada de trabajo.