Las actuaciones en materia sanitaria y de mantenimiento de los servicios públicos centraron ayer el debate en el pleno de la Diputación.
La moción presentada por el PSOE en contra de la privatización de los hospitales de Almansa y Villarrobledo fue uno de los asuntos más controvertidos y fue rechazada con los votos en contra del PP, que argumentó que el modelo público-privado que propone el Gobierno de María Dolores Cospedal «no significa que se abandone a su suerte a los ciudadanos».
En este sentido, el portavoz del grupo popular en la Diputación, Juan Marcos Molina, acusó a los socialistas de «manipular a la opinión pública» y justificó la aplicación de esta alternativa de gestión por la «herencia» de 10.000 millones de euros que, según dijo, es la deuda de Castilla-La Mancha que dejó el anterior Ejecutivo.
Molina insistió en que el sistema propuesto para los hospitales de Almansa y Villarrobledo «garantiza la gratuidad y la universalidad» de la atención sanitaria, y recordó que servicios como el que se viene prestando en el Complejo Hospitalario Universitario de Albacete en el área cardiovascular se realizan a través de una empresa colaboradora «sin que nadie haya acusado a los socialistas de privatizar» esta prestación o la de hemodiálisis, que también puso como ejemplo.
Por el contrario, desde el banco socialista, el diputado provincial y concejal almanseño Francisco Pardo indicó que hablar de colaboración público-privada es emplear, por parte del PP, un «eufemismo», ya que «lo que de verdad se pretende es la privatización».
Opción política
Añadió que lo que persigue el PP es «ceder áreas de salud completas a empresas privadas», y comentó que el Gobierno regional de Cospedal «viste con la falacia de lo apremiante lo que no es más que una opción política, como ya ha hecho el PP en la Comunidad Valenciana o en Madrid».
«Lo que quieren es aprovechar la crisis para poner en manos privadas la salud, y el siguiente paso será privatizar la Atención Primaria», dijo Pardo.
Mientras se debatía esta cuestión, en el lugar reservado al público se desplegaron carteles donde podía leerse 'No a la privatización de los hospitales de Almansa y Villarrobledo', uno de los cuales fue portado por el ex presidente de la Diputación y ex alcalde de Villarrobledo, Pedro Antonio Ruiz Santos, algo que hizo notar Juan Marcos Molina en su intervención. El PP también votó en contra de las mociones que presentó el PSOE contra la reducción del dispositivo de prevención y extinción de incendios forestales en Castilla-La Mancha y «en defensa de un trato igualitario y contra la discriminación de la Junta a los Ayuntamientos socialistas de la Región».
En ambos casos salió a reducir, por parte del PP, la cuestión del déficit y de la deuda de la comunidad autónoma. «Un Gobierno debe adoptar medidas aunque no sean populares», dijo Molina, quien se refirió a la «irresponsabilidad y mala gestión del PSOE».
Los socialistas, a través de su viceportavoz Ramón García, lamentaron la destrucción de empleo y el mayor riesgo de incendios que, a su juicio, supone el recorte de un 52% del presupuesto destinado al servicio de lucha contra el fuego, recordando que buena parte de estos trabajos se financian «con cargo a fondos europeos».
Sobre la deuda de los ayuntamientos, García pidió a los populares «un paso al frente, aunque sea contra la Junta», para que «tanto unos ayuntamientos como otros puedan cobrar», a lo que el portavoz popular respondió reclamando a los socialistas «seriedad» ya que, según dijo, la intención de la presidenta regional es «pagar cuanto antes».
Tampoco salió adelante la moción del PSOE «en defensa del modelo de bienestar en Castilla-La Mancha» y contra el «plan de recortes» del Ejecutivo de Cospedal.