El frío siberiano ha congelado Europa. La ola que ha azotado los países del Este durante toda la semana se extendió ayer al resto del continente. La temperatura más baja se registró en los montes Urales y en Siberia, donde los termómetros alcanzaron los 40 grados bajo cero. De momento, al menos 150 personas ya han muerto como consecuencia del temporal.
Dos de los países más afectados por la ola fueron Ucrania y Polonia, que alcanzaron los 30 grados negativos y donde ya se han registrado 93 fallecidos por congelación. La situación de ambos países es tan crítica que la Cruz Roja ha destinado 108.000 euros para tratar de ayudar a los afectados por el temporal. La organización afirmó que la mayoría de las víctimas eran indigentes que fueron sorprendidos «ya que no siguen los pronósticos meteorológicos» por los medios.
De hecho, el monopolio ruso Gazprom afirmó que las autoridades de Kiev estaban acaparando gas a un ritmo superior al establecido y, por esa razón, estaba en peligro el suministro a los países europeos. El Ejecutivo ucraniano no tardó en negar estas acusaciones.
Medios de transporte
Pese a las bajas temperaturas, el frío todavía no ha colapsado las principales vías de transporte, como ha sucedido en otras ocasiones. El hecho más destacable es que la nieve provocó el cierre de la circulación de los camiones por las autopistas del sureste de Francia. De momento, el aeropuerto más afectado por el temporal es el de Linate, en Milán, que ayer tuvo que cancelar el despegue de 14 vuelos. Por contra, el aeródromo de Guglielmo Marconi de Bolonia reanudó ayer su actividad después de que tuviese que cerrar sus puertas el pasado martes como consecuencia de los 60 centímetros de nieve que cubrían sus pistas.
El tráfico ferroviario también se vio afectado en Italia. El mal tiempo obligó a cancelar el 20% de los trenes previstos para ayer. Los viajeros de la línea Forli-Cesena permanecieron alrededor de siete horas encerrados en los vagones, ya que el frío congeló el cable de alimentación de la electricidad. En Reino Unido e Irlanda, las temperaturas no fueron tan bajas como en el continente, pero las heladas provocaron que las autoridades locales decretasen el segundo nivel más alto de alerta.