Una jugada cada tres segundos. Tal es el ritmo al que las máquinas tragaperras engullirán las monedas, a partir de ahora, si finalmente sale adelante el nuevo reglamento de apuestas y sobre máquinas recreativas y de azar de la Comunidad Autónoma. El proyecto de decreto que ha preparado la Consejería de Economía y Hacienda prevé acortar la duración mínima de cada partida en este tipo de máquinas, de forma que se pueda hacer una jugada cada tres segundo. O lo que es lo mismo, que se puedan realizar hasta 600 apuestas en el plazo de media hora. Una velocidad supersónica de tentar a la suerte y, con ello, en la mayor parte de los casos, también de perder dinero.
En la actualidad, el periodo mínimo se establece en cinco segundos, de forma que no es posible jugar más de 360 veces cada media hora. Lo cual no es poco.
Las particularidades del nuevo texto legal se han conocido a raíz del dictamen emitido sobre el mismo por el Consejo Económico y Social (CES) de la Región, que no está muy de acuerdo con esos planes de reducir el tiempo mínimo por jugada. «A juicio del CES -reseña el informe- esta modificación, que supone disminuir de forma relevante la duración de las partidas, al tiempo que aumentar el ritmo de las mismas, puede tener justificación en locales específicos de juego, pero carece de justificación en los locales de hostelería por las limitaciones de los mismos en cuanto al control de su uso por parte de personas que tienen prohibida su práctica, tanto los menores de edad como los incluidos en la sección de prohibiciones del Registro General del Juego».
El nuevo reglamento en proyecto también prevé que varias máquinas de tipo B puedan interconectarse entre sí en los locales, siempre y cuando el premio máximo no supere los 240 euros y que el importe máximo que pueda conseguirse por todos los conceptos no supere los 3.000 euros.
También en este punto existe una discrepancia por parte de los miembros del CES, que consideran que «establecer la posibilidad de un premio de la citada cuantía rebasa los límites que puede tener la práctica del juego en locales en los que no se puede ejercer control sobre los sujetos que la tienen prohibida».
A ello se suma otro aspecto no menor, como es la seguridad en aquellos locales -bares y restaurantes- que tengan interconectadas varias máquinas, ya que éstas tendrían que contener un mínimo de 3.000 euros en su interior, lo que incrementaría el riesgo de robos.
El CES también reclama que se haga un estudio sobre la incidencia real de la ludopatía en la Región, con el fin de prevenir esta enfermedad.