Este viernes, 3 de febrero, culmina el plazo para presentar alegaciones y sugerencias a la modificación de la Ordenanza reguladora de los espacios públicos de Albacete para fomentar y garantizar la convivencia ciudadana y el civismo, más conocida como Ordenanza Cívica. Unos cambios que afectan principalmente a la prohibición del consumo de alcohol en la vía pública y a la práctica de la prostitución también en la calle.
Tras su aprobación el pasado 14 de diciembre en un pleno extraordinario y su publicación en el Diario Oficial de la Provincia el 14 días después, este viernes se cerrará el plazo para presentar alegaciones y sugerencias que, después de su análisis para su incorporación o no a la Ordenanza, darán paso a la aprobación definitiva de esta polémica normativa municipal que impedirá la práctica del botellón en la calle y el ejercicio de la prostitución con fines económicos.
Hasta ayer lunes, según informó a este diario la concejal de Medio Ambiente, Rosa González de la Aleja, se habían registrado más de 40 alegaciones procedentes de numerosos colectivos, asociaciones y partidos políticos de la ciudad, como la Federación de Asociaciones de Vecinos, algunas Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos, el Consejo Local de la Juventud, el movimiento 15M, y los grupos en la oposición Partido Socialista e Izquierda Unida, entre otros.
Alegaciones que se centran, mayoritariamente, en proponer nuevas y más contundentes medidas contra la contaminación acústica, realizar sugerencias sobre la ocupación de la vía pública y solicitar que se defina mejor la sobreocupación de las viviendas. Algunas de estas alegaciones, informó González de la Aleja, también cuestionan la falta de competencia que tiene el Ayuntamiento para prohibir la práctica del botellón y de la prostitución, si bien algunas propuestas van encaminadas a que también se impida que se beba alcohol en los patios de los colegios.
Entre el último paquete de alegaciones que se han presentado en el Ayuntamiento figuran las que están registrando vecinos de las calles Concepción y Caldereros y alrededores, así como la asociación Albacete contra el Ruido, centradas especialmente en exigir medidas más contundentes contra la contaminación acústica que sufre la ciudad, especialmente la zona considerada de especial protección. Una de las sugerencias más llamativas de estos vecinos es que Albacete disponga de un «instrumento normativo» que, entre otros aspecto, amplíe de 25 a 50 metros las distancia que debe haber entre dos establecimientos hosteleros.
Vestíbulos contra el ruido
También solicita la modificación de diferentes artículos y disposiciones adicionales de la Ordenanza Cívica, de tal manera que se prohiba a los bares utilizar los aparatos de reproducción musical «durante el tiempo de funcionamiento de la terraza». Además, «todos los accesos ordinarios de público a estos establecimientos dispondrán de vestíbulo de absorción acústica de entradas y salidas con sistema de doble puerta». Finalmente también pide que se rebaje de 75 a 68 los decibelios máximos permitidos para un establecimiento con actividad musical.
Por su parte, la Asociación Mujeres Progresistas por la Igualdad considera necesario un plan integral destinado a desmovilizar y reprobar «las prácticas de los prostituidores, hasta ahora invisibles, sin cuyo dinero sería imposible la subsistencia del mercado prostitucional». Esta asociación propone que mujeres y menores que se encuentran en situación de prostitución sean considerados víctimas de la violencia de género y, por tanto, reciban medidas de protección e integración social y no sean nunca sancionados.