Está convencido de que, en tiempos de crisis, es cuando hay que dar prioridad a las personas y, sobre todo, a las que más lo necesitan. El presidente de la Federación Provincial de Asociaciones de Discapacitados Físicos y Orgánicos de Albacete (Cocemfe-Fama), Marcelino Escobar, asegura que uno de los principales éxitos de la entidad que dirige desde hace 17 años es el centro de atención a grandes discapacidades 'Infanta Leonor', concertado con la Junta y que da servicio, actualmente, a medio centenar de usuarios.
-¿Este edificio es el mayor logro de Cocemfe-Fama hasta ahora?
-Sin duda. Nunca hubiésemos imaginado un centro de esta envergadura. Cuando lo iniciamos no creímos que iba a ser tan espectacular, ni con tantas garantías de funcionamiento. Cuando el Ayuntamiento, que fue quien cedió los terrenos, nos habló de estos espacios, de 1.100 metros cuadrados, no lo teníamos claro por las condiciones específicas de movilidad que tenemos, pero el arquitecto (Agustín Peiró) que diseñó el proyecto nos dijo que sí, que no nos preocupásemos, y la verdad es que lo ha logrado: tenemos un edificio completamente accesible, adaptable, que reúne todas las condiciones y con una peculiaridad muy importante; no está en el extrarradio sino en pleno casco urbano. Yo había visto ejemplos en otros países, con residencias en el centro del pueblo, muy abiertas, donde la gente entraba, hablaba con los usuarios. Éstos tienen que estar en contacto con el entorno de la ciudad, que puedan salir a la calle como cualquier otro ciudadano. Nuestro centro también está muy bien ubicado, en llano, rodeado de zonas verdes y tiene muchísima luz, que es un factor muy importante, porque queríamos un sitio alegre y confortable para la gente que vive aquí, que tiene muchos problemas. Las personas con discapacidad han estado muy olvidadas, son las que menos reivindican, y este centro les da la oportunidad de ser uno más en la sociedad.
-¿Han tenido que dar muchos pasos?
-Ha sido mucho el trabajo y tengo que ser muy agradecido con las administraciones, porque una organización como la nuestra el único patrimonio que tiene es el que implica atender las necesidades de personas que vienen y nos dicen que tienen que adaptar su vivienda, que están sin trabajo, que no pueden usar el transporte... Sin el apoyo de la administración, y también de entidades privadas, nunca hubiese sido posible un proyecto de esta envergadura. Hemos llamado a muchas puertas y en todas nos han atendido. Siempre he dicho que este es un centro que promueve Cocemfe-Fama, pero que es de Albacete y para todos los albaceteños.
Carencias
-Habla del apoyo de las administraciones, pero ustedes suplen su papel con un recurso que de otro modo no existiría...
-Teníamos muy claro que, si nosotros no nos implicábamos en este proyecto, no sabíamos si con los años íbamos a tenerlo, pese a ser tan necesario. Hicimos un estudio de valoración con nuestras asociaciones de las personas con grandes discapacidades que estaban en las zonas rurales, y vimos que había muchas carencias, con casos muy duros de personas en una habitación de tres metros cuadrados, en una cama, con una televisión allí al fondo, esperando que alguien pudiera ir a levantarla, o asearla, o sacarla un poco a la calle. Después de sufrir un accidente, o una enfermedad, hay gente que no se ha podido ni duchar por no tener los medios necesarios. Estábamos convencidos de que esta sociedad tenía que responder y, por nuestra parte, implicarnos hasta donde fuese necesario. Las asociaciones cubrimos los aspectos que la administración no da, porque somos las que mejor conocemos las necesidades de nuestros usuarios. Por eso, cuando se habla del dinero que se llevan las asociaciones, hay que decir que no nos llevamos nada: estamos invirtiendo, proyectando y cubriendo necesidades que la administración nunca va a poder hacer, porque no puede llegar a todo. Tenemos una buena sanidad, hospitales donde vamos medio muertos y nos resucitan, pero si luego a una persona que se queda en situación crítica, con secuelas, no le damos una segunda oportunidad para tener un mínimo de calidad de vida, no hemos hecho nada. Por eso tiene que haber centros como el nuestro en cualquier capital de provincia. Es verdad que faltan muchas cosas, pero los servicios sociales son prioritarios. Y no son un gasto, son una inversión: es algo que necesitamos todos, hay que dar prioridad a las personas y no se puede dar ni un paso atrás en esta materia.
-Y cuando escucha al Gobierno regional decir que se recorta para mantener, precisamente, los servicios sociales, ¿usted qué piensa?
-Es que, ahora mismo, no nos están dando fórmulas para mantenerlos. Pertenezco a otras asociaciones, como Cermi, y estamos viviendo una situación muy caótica, con centros de mayores, de discapacitados psíquicos, que están en una situación precaria porque no han recibido las subvenciones durante 2011. En Cocemfe Castilla-La Mancha tenemos programas muy importantes que implican avanzar en accesibilidad y con los que, al mismo tiempo, estamos ahorrando dinero, porque como conocemos todas las necesidades, los proyectos que se hacen están bien hechos. En el movimiento asociativo, de un euro se sacan tres.
-¿Tienen ya comprometida la ayuda para este año del Ayuntamiento?
-No; lo que sí se han comprometido es a pagarnos la de 2011, que no la hemos cobrado todavía. Nos han enviado una carta en la que nos explican cuál es la situación, pero creo firmemente que, aunque haya reajuste, se mantendrá alguna partida presupuestaria para este año, de manera que podamos continuar con los programas.
-¿Y la Junta?
-Estamos pendientes de que salga la convocatoria de subvenciones de 2012, y estamos trabajando también para que se puedan mantener todos los programas. Llevamos luchando más de 20 años en distintos proyectos, y gracias a eso llegamos a todos los municipios. Estamos de acuerdo en que la situación es muy crítica, pero vamos a hacer un esfuerzo todos.
-¿A cuánto asciende la deuda de la administración regional con ustedes?
-En Cocemfe Castilla-La Mancha nos deben 2,3 millones de euros, y en Cocemfe-Fama tenemos pendiente un millón de euros de la obra de este edificio, y unos 300.000 euros correspondientes a mantenimiento de 2011.
-A pesar de ese dinero, ¿siguen funcionando con normalidad?
-Ahí vamos, también gracias a préstamos que hemos pedido a las entidades bancarias, aunque luego tenemos que asumir intereses que no podemos justificar, que esa es otra, pero bueno&hellip De momento estamos saliendo del paso, y confiamos en que en este trimestre nos llegue algo de dinero.
-¿Cuántos usuarios tiene el centro?
-Tenemos 34 residentes, y 15 de estancias temporales.
-¿Se supone que están al cien por cien de ocupación?
-No; tenemos unas previsiones de 49 en residencia y 30 en el centro de día.
-¿Por qué no se llena?
-No se llena porque la mayoría de las plazas son concertadas y es la administración la que nos remite las peticiones que le llegan. Si estuviésemos en una situación más boyante se abrirían más plazas.
-Para el funcionamiento de un centro como este, ¿no cabe más vía que la financiación pública?
-Si es lo que hablábamos antes; nosotros hacemos la función de la administración. Si la administración tiene que hacer un centro de éstos, seguro que le sale por el doble, tanto el edificio como el mantenimiento.
-¿No cabe un mantenimiento totalmente privado?
-No. En líneas generales, las personas con una discapacidad tienen pocos recursos. Hay personas que nunca han trabajado; muchas con pensiones no contributivas. Atendemos al que más lo necesita, al que peor está económicamente, al que no tiene otro sistema de vida. Personas de 40 o 50 años a quienes sus padres ya no pueden cuidar, y que tienen más familia que a lo mejor los atiende, pero cuando buenamente pueden. Tiene que haber un recurso que dé respuesta a las necesidades de estas personas.
-¿Qué les parece el anuncio de que se va a cobrar las valoraciones de la Ley de Dependencia?
-No se va a cobrar; el consejero ya ha dicho que no.
-Esa Ley es básica para un colectivo como ustedes.
-Así es, pero la Ley nació pensando más en las personas mayores dependientes. La discapacidad representa, a lo mejor, un 15% de los recursos de la Ley. Desde Cermi siempre hemos apostado para que se tengan en cuenta las diferencias que hay; no es lo mismo este centro que una residencia de mayores. A veces se ha dicho que para este recurso no había demanda, pero, ¿cómo una persona que a lo mejor no mueve ni la lengua va a tener la suficiente fuerza como para reivindicar que necesita un centro con unas características especiales? En la discapacidad no había nada.
Crisis
-¿Temen que con la crisis no se atienda a los beneficiarios de esta Ley?
-En Albacete se hicieron muchas valoraciones, y prácticamente el que lo necesita está valorado. Hay varias escalas, y en la escala 1 todos tienen sus servicios.
-¿Cómo ven el futuro? ¿Qué es lo primordial que le falta al colectivo de personas con discapacidad?
-Ahora mismo, lo primordial es mantener los programas que venimos desarrollando. No es un gasto demasiado excesivo, porque además es que lo aprovechamos todo, aquí no hay beneficios y, si lo hubiese, repercute en la propia organización. Somos una oenegé y quienes estamos en la junta directiva hacemos nuestro trabajo de forma altruista.
-¿No se hacen ricos con esto?
-(Sonríe). No; yo si estoy en esto, y puedo aportar algo a la sociedad, es porque estoy dispuesto y me gusta.
-¿Queda algún fleco en las dotaciones del centro?
-Estamos ultimando la domótica del edificio, porque ha sido muy complicado, pero lo demás ya está. También hemos ido incorporando, poco a poco, a la gente que trabaja aquí; creo que tenemos unos muy buenos profesionales.
-¿Qué hacen en materia de empleo?
-Contamos con un servicio de integración laboral desde hace 15 años, que es nuestro programa estrella. Conseguimos hacer 40 contratos laborales cada año, y pese a la crisis mantenemos esa cifra. También tenemos un centro especial de empleo en el que trabajan ocho personas con gran discapacidad.