Más de mil jóvenes se concentraron este jueves por la noche en la puerta del Ayuntamiento de Albacete y sus alrededores para celebrar un macrobotellón que podría interpretarse como un 'reto' a la modificación de la ordenanza cívica por la que se prohibirá esta práctica y que el miércoles fue aprobada en Pleno.
Ayer, y a preguntas de los medios sobre si consideraba este botellón una «provocación», la alcaldesa de Albacete, Carmen Bayod, apuntó que «provocación o no, que cada uno saque sus conclusiones» pero que lo que se pretende con la modificación de la ordenanza cívica es «poner orden».
Carmen Bayod hacía estas valoraciones durante una rueda de prensa convocada para hablar sobre otro asunto.
Sigue el trámite
Poco después, y a través de un comunicado de prensa, el Ayuntamiento destacaba que «el trámite para la prohibición del botellón sigue su curso».
Apuntaron que siguen los trámites para la prohibición del botellón y que, una vez aprobada la propuesta de modificación de la ordenanza cívica, que permitirá la prohibición del botellón y la prostitución en la vía pública «entre otras conductas», el siguiente paso a seguir es la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de Albacete (BOP), que se producirá en esta próxima semana.
Con esta publicación en el BOP se abrirá el trámite de alegaciones, que se extenderá por un plazo de treinta días hábiles.
Según destacaron desde el Ayuntamiento, así se dará, además, «la posibilidad de que todos los colectivos y ciudadanos puedan participar en la elaboración de este importante texto normativo».
En este mismo sentido, apuntaron que, una vez resueltas las alegaciones presentadas, «se aprobará definitivamente la citada ordenanza y será entonces cuando esté taxativamente prohibida la práctica del botellón».
La modificación de la ordenanza cívica recoge multas de hasta 3.000 euros -en el caso de las sanciones más graves- para quienes practiquen el botellón. Además, en el caso de quienes ejerzan la prostitución en la calle, las multas se recogen tanto para las mujeres que ejercen la prostitución como para los clientes que demandan sus servicios. En el caso de las multas más leves van desde los 120 euros, aunque las graves pueden llegar también a los 1.500 euros, tal y como se recoge en el texto que el miércoles aprobó el Pleno del Ayuntamiento, con el voto del Partido Popular y la oposición del Partido Socialista y de Izquierda Unida.
Mientras la norma sigue su curso los jóvenes no parecen resignarse a que vayan a tener que dejar de practicar botellón durante los fines de semana en las calles de la ciudad.