Un preso del centro penitenciario de Albacete, La Torrecica, se fugó el pasado miércoles saltando por una ventana de la prisión.
Los hechos tuvieron lugar alrededor de las cinco y veinte de la tarde, cuando el recluso, que se encontraba en el Centro de Inserción Social, que cuenta con menos medidas de seguridad que el resto de la prisión, aprovechó esta circunstancia para saltar por una ventana, que carecía de barrotes.
Desde la misma, accedió al tejado y desde allí saltó a la calle.
Según el representante de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip), Luis Bayo el acusado cumplía condena por robos y hurtos y su condena estaba próxima a extinguirse, por lo que se encontraba en el CIS, donde las normas de seguridad son más laxas, puesto que la mayor parte de los presos que allí se encuentran, disfrutan de permisos para abandonar la prisión.
A pesar de que la fuga se produjo porque esta zona de la prisión tiene menos seguridad, por estar destinada a internos que se supone que no van a fugarse pues les queda poco tiempo de condena, Bayo recordó que está estipulado que el CIS debería contar con cinco funcionarios, para controlar a los alrededor de cien presos que allí se encuentran, sin embargo en la actualidad sólo hay tres y en el momento de la fuga únicamente había dos. En este sentido, explicó que este número de funcionarios resulta insuficiente, «porque cuando hay dos, uno tiene que controlar el acceso y el otro se queda solo para vigilar todo el CIS».
Otra fugas
Aunque no suelen ser comunes las fugas de La Torrecica, se han dado más casos, como el que se produjo sobre las tres y media de la madrugada del 29 de marzo de 2009, cuando un preso del módulo de sección abierta, se fugó porque iban a quitarle el tercer grado.
En aquella ocasión, el recluso utilizó para la fuga los cabeceros de las literas, que uso como escaleras y enroscó once sábanas que había en un almacenillo al que tenía acceso, las ató y con cinta aislante, que trajeron del curso de electricidad, las enrolló para que no se deshicieran, con lo que pudo eludir las diferentes medidas de seguridad del centro,.
En aquella ocasión, Los sindicatos señalaron como causa de la fuga la falta de personal, mientras que Prisiones lo achacó a una «quiebra de confianza» del reo evadido.